No te olvides nunca que no podes volver. Está en la tapa de un disco, el último de los Richmond Fontaine que nadie es mentira que nadie los conoce. El disco giraba algunas noches en el bar en la calle Ciudadela. El primero que escuche fue ese los tres días de vacaciones donde todo parece estar bien, pero uno al menos, el que canta, sabe que esas fotos al atardecer, los juegos de poner en video, las bandas a la hora del almuerzo, las luces esas de Neón, y quedarse en el segundo piso del hotel con el nombre de un apellido famoso que no es Roosevelt, dicen todo el tiempo que a la hora del regreso, cuando regresar les toque, no hay taza, taza, cada uno para su casa. La que tenia el café Pausa frente a la casa de mi hermana me saluda, y me dice que iba siempre a su lugar, con mi hijo, pero es mentira. No fui tantas veces, ni tan amigos fuimos. Por las veces que dejaba de hablar le puso Pausa, eso me lo dijo mi hijo una vez.