Artista visual, docente, politóloga, consteladora familiar. Le interesa mucho el contacto humano, reflexionar sobre su biografía y la historia del mundo.
Viene de una familia dedicada a las ciencias y a lo invisible: su madre es postdoc en bioquímica y su padre instaló los reactores nucleares de energía atómica en Argentina. Además se dedicaron a las artes y a la docencia. En su infancia pasaban noches mirando la vía láctea y encontrando satélites y los veranos e inviernos en las montañas de Bariloche o Córdoba.
En 2006 vino a Uruguay a hacer su maestría en Ciencia Política. Hizo una rápida carrera ascendente como artista. Elabora su cuerpo de obra como una película, algunas responden preguntas que otras instalaron o continúan una narrativa. Realizó el magisterio de artes, el profesorado en escultura y la licenciatura en ciencia política en Argentina; y luego la maestría, las clínicas de obra, sus exposiciones más importantes y sus estudios espirituales y sistémicos en Uruguay.
En sus obras invita al espectador a usar su cuerpo, a sentir la obra, a vivir una experiencia de cierto desconcierto, fascinación y extrañeza. Siempre le interesó, lo supo después, crear belleza con lo roto, lo ruinoso, lo indefinido.
Su trabajo parte de la selección de objetos que han sido utilizados: vajilla antigua, porcelanas y fragmentos que alguna vez formaron parte de la vida cotidiana. Le convoca el tiempo que contienen, la experiencia humana que permanece adherida a la materia. Trabaja mediante procesos lentos y repetitivos, adhiriendo uno a uno fragmentos de vidrio en un gesto cercano al bordado. Vajillas refinadas y piezas de plata son invadidas por excrecencias vidriosas, fragmentos de ventanillas de auto que introducen una dimensión contemporánea atravesada por el impacto. Aparecen resonancias del tiempo, de los desplazamientos y de la violencia que atraviesa lo humano. Le interesa aquello que se mueve sin aparecer: fuerzas, tensiones, quiebres, repeticiones.