La que había se murió en paz, y no fue fácil llegar hasta un lugar en Zurich, creo haber leído, para conseguirla. La Paz está contigo Tina y con todo tu rock and roll, que va de pies a cabeza.
Con piernas que se mueven de una manera que nadie va a poder o se atrevería a imitar, ni por asomo, ni por casualidad, ni por más “Private Dancer” que sea, nadie puede agarrar una canción de Creedence Clearwater Revival, donde por el Mississippi va rodando y humeando el “Proud Mary” de la manera que nunca antes nadie había visto pasar el alma de la reina del rio, a todo vapor, que tontos, no se lo imaginaron nunca; fue algo completamente desconocido para los hermanos Fogerty y cualquier otro que anduviera buscando un trabajo en la ciudad, hasta que apareció ella con la banda del que fue su esposo por un tiempo.
Puede haber sido una mala luna subiendo la que viste, y supiste lo que tenías que hacer sin pensarlo dos veces. Por suerte esto se escribe en modo Galgo*, como si estuviera yendo de Memphis a Tennessee (por más que el primero está adentro del segundo y no sea una canción de Chuck Berry) no tengo los datos de ninguna enciclopedia conmigo a mano, ni wikipedia de nada a la que quiera entrar. Solo estoy apelando a la memoria y a un walkman que tiene un casete donde en la foto de la tapa estás perfectamente bien, sentada de piernas cruzadas, en una silla moderna del 86, con perfecto peinado de época, las medias en red, los labios rojos ligeramente entreabiertos y un gato negro no en la falda, sino enfrente como si ya se hubiera cruzado por delante, y la mala suerte la hubiera dejado en la otra esquina, no te olvides: una vez fuiste la Acid Queen, no vas a creer en cualquier cosa, más que en vos.
Se terminó la mala suerte de tener que correr por toda la casa, por el caso que le ganaste a Ike, cuando le dijiste, se terminó, te amo por siempre, podes quedarte con todo menos con mi alma, y de vos voy a precisar una sola cosa, el apellido, que es con el que el mundo entero y en la radios me conocen, Mr. Turner. Cuando salga de este tribunal me voy a sentir mucho mejor, porque fuerte ya era, nadie puede entrar y salir del lugar en el que estuve, sin mirar para atrás. Todas las canciones esas, querido Ike, en las que estuve al frente, y vos al costado con cara de distraído, de acá no pasa nada, esas en las que eras quien me obligaba, me manejaba, y me maltrataba, son todas tuyas, hijo del demonio, te deseo toda la fortuna del mundo, pero sin mí. Vas a andar paseando por ahí con algún auto de los que se usaban antes, debajo de la lluvia con las luces de neón, en el reflejo en el parabrisas vas a ver mi nombre, y el resto corre por tu cuenta y tu memoria. Me fui de casa para cantar soul, y de la tuya para tocar rock and roll y rodar por el mundo sin vos. No necesito que me desees suerte, no estar con vos es lo único que veo.
El poder de la voz y la manera de cantar se reconocen a no sé cuántos kilómetros a la redonda y diría que hasta en el pueblo más remoto, donde hay una rocola sonando en un bar, las ventanas están abiertas, y cuando te acercas y te das cuenta que te perdiste la introducción se escucha un piano y un saxo que suena que se fue (después vuelve con un solo de otro planeta), entonces reconoces la guitarra que se parece mucho a la que es de Jeff Beck en una canción que era de Dire Straits, por la sencilla razón que es la canción que no usaron; la que pidió prestada, convirtió en single y disco homónimo exitoso. Eso que bien sabes hacer, podes hacer lo que querés, sos la private dancer de la canción que quieras, vas a hacer todo lo que sabes hacer sin gritar ayuda porque sos simplemente lo mejor.