A todos nos fue asignado un nombre terrenal al nacer, pero ¿qué hay de nuestro nombre eterno? Tu propósito y las promesas del Cielo están condicionados a él. Así como lo hizo con Abraham, Jacob, Pablo y muchos otros; Dios te ha dado un nombre eterno, uno diferente al nombre por el cual te conocen, uno que está conectado al nombre de Jesús, y por lo tanto, representa bendición, pureza y victoria. Por ello es necesario que adquiramos una identidad eterna para poder impactar así lo temporal con el propósito que vive en nosotros.
https://www.google.com/maps/place/CCI+(Centro+Cristiano+Internacional)/@21.8835277,-102.312222,14.85z/data=!4m6!3m5!1s0x8429ee91dae9d5d1:0x5f1aa8517d678854!8m2!3d21.8843284!4d-102.3126875!16s%2Fg%2F11b8c2y3f6