Razón y Pasión forman parte de la esencia humana porque nos permiten elaborar una interpretación del mundo con las que definimos una conducta para interactuar en él. Pero razón y pasión expresan posiciones diferentes frente a la realidad, y ambas nos pueden arrastrar al caos. Si la razón domina convirtiéndonos en seres fríos y sin sentimientos, y si la pasión manda la vida puede convertirse en un carrusel de emociones en el que perdemos horizonte y objetivos. Mantener el equilibrio entre ambas evita caer en errores irreparables bajo la guía de evitar los excesos y la sensatez que permiten establecer el criterio para aplicar razón y pasión en cada momento y circunstancia.