En Canadá, una de las tácticas del actual gobierno conservador para hacer que un tema de graves consecuencias pase desapercibido en la opinión pública es abordar la cuestión mediante conferencia de prensa, un viernes idealmente antes de un fin de semana largo.
Eso fue exactamente lo que sucedió el pasado viernes cuando la ministra canadiense del medioambiente, Leona Aglukkak, anunció en Winnipeg un ambicioso plan para la reducción de los gases causantes del efecto invernadero en un 30 %.
Será un reducción del 30 % del volumen registrado en 2005, y ese objetivo será alcanzado en 2030, dentro de quince años.
Este anuncio es engañoso dicen los críticos, que señalan que no tiene ningún valor si se considera que el actual gobierno canadiense no podrá cumplir una promesa previa, que era de reducir en un 17 % el nivel de contaminantes, para el año 2020.