Un reciente estudio reveló que las cadenas de restaurantes de comida rápida han sido puestas a dieta por sus usuarios. Los negocios no van bien del todo.
La comida rápida, también llamada comida chatarra, y cuyo símbolo son las hamburguesas McDonald’s, o Burger King, o Harveys, o el sinfín de nombres que tienen los lugares que dispensan esos productos, atrae a aproximadamente 4.300 millones de consumidores cada año.
Recientes estimaciones revelan que el volumen de ventas de este tipo de productos no aumentará por lo menos durante los próximos cinco años. El hecho de que las hamburguesas estén perdiendo su poder de atracción está obligando a las empresas transnacionales de la comida rápida a buscar nuevas estrategias y ofrecer nuevos productos.