
Sign up to save your podcasts
Or


Rebelión en la granja narra el levantamiento de los animales de la Granja Solariega contra los humanos que los explotan, encarnados primero en el señor Jones y, más tarde, en los hombres con quienes los nuevos dirigentes terminan negociando. Al inicio, la diferencia es clara y decisiva: los humanos representan la opresión, el abuso, el privilegio y la dominación; los animales, en cambio, aparecen como víctimas solidarias que aspiran a una comunidad fundada en la igualdad, el trabajo compartido y la libertad. Sin embargo, esaseparación moral y política empieza a resquebrajarse cuando los cerdos, encabezados por Napoleón, concentran el poder, manipulan las leyes y deforman el lenguaje para justificar nuevos privilegios. Lo que parecía una revolución emancipadora acaba reproduciendo, desde dentro, las mismas prácticas de sometimiento que había combatido. Orwell convierte así la granja en una alegoría feroz sobre la corrupción del poder y la traición de los ideales revolucionarios. La frontera entre humanos y animales, que al principio distingue con nitidez a opresores y oprimidos, termina borrándose hasta volverse casi irreconocible. La novela muestra que el peligro no reside solo en el tirano visible, sino también en quienes, prometiendo liberación, aprenden demasiado pronto a mandar como sus antiguos dueños.
Dr. Jorge Fymark Vidovic Lópezhttps://orcid.org/0000-0001-8148-4403
Director Editorialhttps://www.edicionesclio.com/
By Ediciones ClíoRebelión en la granja narra el levantamiento de los animales de la Granja Solariega contra los humanos que los explotan, encarnados primero en el señor Jones y, más tarde, en los hombres con quienes los nuevos dirigentes terminan negociando. Al inicio, la diferencia es clara y decisiva: los humanos representan la opresión, el abuso, el privilegio y la dominación; los animales, en cambio, aparecen como víctimas solidarias que aspiran a una comunidad fundada en la igualdad, el trabajo compartido y la libertad. Sin embargo, esaseparación moral y política empieza a resquebrajarse cuando los cerdos, encabezados por Napoleón, concentran el poder, manipulan las leyes y deforman el lenguaje para justificar nuevos privilegios. Lo que parecía una revolución emancipadora acaba reproduciendo, desde dentro, las mismas prácticas de sometimiento que había combatido. Orwell convierte así la granja en una alegoría feroz sobre la corrupción del poder y la traición de los ideales revolucionarios. La frontera entre humanos y animales, que al principio distingue con nitidez a opresores y oprimidos, termina borrándose hasta volverse casi irreconocible. La novela muestra que el peligro no reside solo en el tirano visible, sino también en quienes, prometiendo liberación, aprenden demasiado pronto a mandar como sus antiguos dueños.
Dr. Jorge Fymark Vidovic Lópezhttps://orcid.org/0000-0001-8148-4403
Director Editorialhttps://www.edicionesclio.com/