El 12 de abril de 1972 Eddie Palmieri
entró en la cárcel de Sing Sing para visitar a un amigo, pero también para
realizar un concierto que quedaría grabado en la retina de quienes asistieron
por la abierta experimentación funky de esta estrella de la música latina, y
para el propio Palmieri porque supuso dar rienda suelta mediante la música a
los sentimientos de inconformidad social que sentía. Por supuesto, no fue fácil
realizar un concierto allí y él mismo está marcado por una serie de anécdotas y
circunstancias muy particulares que vamos a contar hoy en La Hora Faniática.
Así que bienvenidos a Sing Sing y al mundo live de Eddie Palmieri.