Si tan solo el humano fuese un humilde.
El ser que se baña en el oro creado por sus esclavos, es el ser que merece no la muerte, pero si un cambio.
La muerte, un claro ejemplo nos puede dar.
Ese sentimiento de dolor al perder a alguien, es el sentimiento que nos muestra la humildad.
Le damos flores al muerto y no al vivo.
Nos lamentamos por los muertos y no por los vivos.
Creo yo que estamos mal posicionados en esta vida.
Nos falta aprender a empatizar con nuestros hermanos, los humanos.
Bienvenidos a un espacio de reflexión.