Comenzó por el cigarro que unía a la bebida y no satisfizo su expectativa, encontrando algo más, las pastillas fueron necesarias para olvidar la realidad.
Hoy, solo e infeliz, no recuerda mucho de antaño. Los falsos amigos nunca más aparecieron, la familia le cerró sus puertas y en un sofá raído, purga sus penas quien abstraído en la contemplación de los árboles no vio el bosque.
Aprendamos de esta historia que, puede sucederle a cualquier persona, y aferremos nuestra postura una vez más a la lucha contra el tabaquismo.