En medio de la complejidad de los tiempos actuales la unificación monetaria y cambiaria llega como un viejo anhelo del poder adquisitivo salarial de los cubanos. Una medida que se ajusta al deber ser, económico, político y social de la Revolución y su pueblo, que desde 1959 juró la libertad o la muerte.
Será mayor la remuneración pero también el esfuerzo y la consagración para impedir distorsiones en el camino recto y puro que exige el cumplimiento cabal de las medidas. El éxito dependerá de todos , de las estructuras administrativas y del aporte del pueblo que, de conjunto, definirán la viabilidad de lo que se le ha llamado Tarea de Ordenamiento.