Después del fuego, los truenos y la voz de Shofar en el Sinaí, uno esperaría que la Torá continuara hablando de ángeles y visiones celestiales. Pero la parashá de Mishpatim desciende abruptamente a la tierra: esclavos, daños, préstamos, disputas, responsabilidades.
Como si la Torá nos susurrara: la verdadera espiritualidad se mide en cómo juzgas y cómo hablas del otro.
Y allí comienza nuestro tema: la crítica.