Al postrarnos en venia (totalmente postrados en el suelo), durante la ceremonia de nuestra profesión dominicana, somos “enterrados, sembrados” simbólicamente. Nos queda el resto de la vida nueva para dar fruto. Nuestra voluntad, nuestra inteligencia, nuestra sensibilidad, los gustos, los planes, nuestra mentalidad, todo es entregado a Dios. Comentario al Evangelio por sor María Nora. https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/10-8-2020/