En este tiempo de adviento, en primer lugar debemos recordar que Jesús fue un hombre apasionado, que vivió con pasión. Y vino para contagiarnos su pasión, para que viviésemos emocionados. Para ello, nos ofreció su amor, “Cristo me amó y se entregó por mí” y también su luz, una luz que disipa nuestras tinieblas
https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/13-12-2019/