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Or


La Virgen nos recuerda que el mundo ha perdido la paz porque el corazón del hombre está herido. Por eso nos dice: “ustedes son mis manos extendidas”, porque nos conoce y confía en nosotros. Nos invita a orar, ayunar y ofrecer lo pequeño de cada día, y todo, ofrecido con amor, ella lo presenta a su Hijo para alcanzar la paz.
La Virgen nos revela su deseo de acercarnos de nuevo a su Corazón Inmaculado, donde encontramos refugio y paz. Nos enseña que a través de la oración nos encontramos con Dios y recibimos su gracia, que nos transforma y nos convierte en sus manos para llevar esa paz a los demás.
La Virgen nos recuerda que Jesús nos da una paz que nace en el corazón y que nadie puede destruir. Esa paz es para nosotros porque, por el bautismo, somos llamados y amados de manera especial por Dios. A través de la oración, esa paz crece en nosotros y nos transforma, para que con nuestra vida podamos acercar a otros a Dios.
La Virgen nos invita a renovar la oración y a abrir el corazón a Jesús, para que Él mismo lo purifique y lo haga acogedor. Cuando dejamos que Dios actúe en nosotros, su amor comienza a fluir y nos transforma en manos de amor, capaces de acercarnos a quienes se han perdido y llevarles esperanza.
La Virgen nos invita a alegrarnos con ella y a convertirnos en alegría, reconociendo que no estamos solos: su presencia es un don del amor de Dios. Cuando abrimos el corazón y dejamos que ese amor nos transforme, podemos dar testimonio con nuestra vida y ser sus manos extendidas, para que otros también se encuentren con el amor de Dios.
La Virgen nos invita a poner a Dios en el primer lugar en nuestra vida. Cuando lo hacemos, nuestro corazón se ordena y Él nos da la fuerza para amar, servir y dar testimonio con la vida. No caminamos solos: tenemos una Madre que nos acompaña con un tierno amor. Y cuando Dios es primero… todo lo demás se ordena.
La Virgen nos invita a orar por sus intenciones, especialmente por aquellos que no conocen el amor de Dios. Al hacerlo, ponemos nuestras necesidades en las mejores manos. Y cuando respondemos con amor, Él cumple su promesa: derramar gracias y bendiciones sobre nosotros.
Hemos sido elegidos para ser amor y alimento para los demás. Pero sin oración no podemos, porque es Dios quien actúa en nosotros. Si decimos que sí cada día, Él podrá tocar corazones a través de nuestras vidas.
Hoy la Virgen nos recuerda que hemos sido elegidos porque hemos respondido, y por eso nos invita a dar un paso más: orar con todo el corazón para que se realicen sus palabras. Nos enseña que el ayuno, los sacrificios y el amor ofrecido por Dios tienen una fuerza enorme, capaz de transformar corazones y cambiar vidas.
Hoy la Virgen nos invita a ser amor en un mundo sin paz. Nos recuerda que la oración es el puente que nos une a Dios y nos da la fuerza para responder. Hemos sido elegidos… ahora nos toca decir: sí quiero.
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En estos Podcasts reflexionamos sobre las palabras preciosas de Nuestra Madre, la Reina de la Paz. Palabras hermosas que vienen del Cielo como un regalo para nosotros.