Oración ante el Crucificado
Señor del Milagro,
veo tu imagen crucificada,
y me inspira confianza.
Vengo, trayendo a tu presencia,
el cansancio del camino recorrido.
Viviste plenamente la alegría de la amistad de los tuyos,
que descubramos tu presencia
siempre cercana y afectuosa.
Sabes de fatigas más que nadie,
toma las mías y fortaléceme.
Bendijiste y sembraste la verdad,
infúndeme el valor de hacerlo yo también.
Derramaste tu sangre en sacrificio,
toma mi vida, hazla tuya.
En el silencio adorante,
frente a la Cruz, admiro tu misericordia,
tu impulso de perdón para todos,
la llamada para hacer de tu Corazón,
manantial amoroso de gracia,
para quienes acudan a tu voz.
Mira mis heridas, sánalas,
mira mis lágrimas, enjúgalas,
ten en cuenta mis cansancios, sé mi descanso,
ten presente mis aflicciones, consuélame,
pon tus manos sobre mis miedos y caminaré con firmeza,
pon tus manos sobre mis ansiedades y tendré serenidad.
Que la luz de la gloria que orla tu Cruz,
se transforme en esperanza siempre renovada
de alcanzar las promesas
infinitamente generosas de tu Amor. Amén.
Mons. Dante Bernacki