Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

By Padre Juan Diego Ruiz Arango.Religion & Spirituality
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Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia. episodes

  • Reflexión viernes 20 de marzo de 2026. El gran valor de la libertad en Dios.

    Primera lectura

    Sab 2, 1a. 12-22


    Lo condenaremos a muerte ignominiosa


    Lectura del libro de la Sabiduría.


    SE decían los impíos, razonando equivocadamente:

    «Acechemos al justo, que nos resulta fastidioso:

    se opone a nuestro modo de actuar,

    nos reprocha las faltas contra la ley

    y nos reprende contra la educación recibida;

    presume de conocer a Dios

    y se llama a sí mismo hijo de Dios.

    Es un reproche contra nuestros criterios,

    su sola presencia nos resulta insoportable.

    Lleva una vida distinta de todos los demás

    y va por caminos diferentes.

    Nos considera moneda falsa

    y nos esquiva como a impuros.

    Proclama dichoso el destino de los justos,

    y presume de tener por padre a Dios.

    Veamos si es verdad lo que dice,

    comprobando cómo es su muerte.

    Si el justo es hijo de Dios, él lo auxiliará

    y lo librará de las manos de sus enemigos.

    Lo someteremos a ultrajes y torturas,

    para conocer su temple y comprobar su resistencia.

    Lo condenaremos a muerte ignominiosa,

    pues, según dice, Dios lo salvará».

    Así discurren, pero se equivocan,

    pues los ciega su maldad.

    Desconocen los misterios de Dios,

    no esperan el premio de la santidad,

    ni creen en la recompensa de una vida intachable.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 33, 17-18. 19-20. 21 y 23 (R.: 19a)


    R. El Señor está cerca de los atribulados.


    V. El Señor se enfrenta con los malhechores,

    para borrar de la tierra su memoria.

    Cuando uno grita, el Señor lo escucha

    y lo libra de sus angustias. R.


    V. El Señor está cerca de los atribulados,

    salva a los abatidos.

    Aunque el justo sufra muchos males,

    de todos lo libra el Señor. R.


    V. Él cuida de todos sus huesos,

    y ni uno solo se quebrará.

    El Señor redime a sus siervos,

    no será castigado quien se acoge a él. R.

    Aclamación

    V. No solo de pan vive el hombre,

    sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

    Evangelio

    Jn 7, 1-2. 10. 25-30


    Intentaban agarrarlo, pero todavía no había llegado su hora


    Lectura del santo Evangelio según san Juan.


    EN aquel tiempo, recorría Jesús Galilea, pues no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las Tiendas.

    Una vez que sus hermanos se hubieron marchado a la fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas.

    Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron:

    «¿No es este el que intentan matar? Pues miren cómo habla abiertamente, y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que este es el Mesías? Pero este sabemos de dónde viene, mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene».

    Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó:

    «A mí me conocen, y conocen de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino que el Verdadero es el que me envía; a ese ustedes no lo conocen; yo lo conozco, porque procedo de él y él me ha enviado».

    Entonces intentaban agarrarlo; pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora.


    Palabra del Señor.

    5 min
  • Reflexión jueves 19 de marzo de 2026. La solemnidad de San José.

    Primera lectura

    2 Sam 7, 4-5a. 12-14a. 16


    El Señor Dios le dará el trono de David, su padre


    Lectura del segundo libro de Samuel.


    EN aquellos días, vino esta palabra del Señor a Natán:

    «Ve y habla a mi siervo David:

    “Así dice el Señor: Cuando se cumplan tus días y reposes con tus padres, yo suscitaré descendencia tuya después de ti. Al que salga de tus entrañas le afirmaré su reino.

    Será él quien construya una casa a mi nombre y yo consolidaré el trono de su realeza para siempre.

    Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo.

    Tu casa y tu reino se mantendrán siempre firmes ante mí, tu trono durará para siempre”».


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 88, 2-3. 4-5. 27 y 29 (R.: 37a)


    R. Su linaje será perpetuo.


    V. Cantaré eternamente las misericordias del Señor,

    anunciaré tu fidelidad por todas las edades.

    Porque dijiste: «La misericordia es un edificio eterno»,

    más que el cielo has afianzado tu fidelidad. R.


    V. «Sellé una alianza con mi elegido,

    jurando a David, mi siervo:

    Te fundaré un linaje perpetuo,

    edificaré tu trono para todas las edades». R.


    V. Él me invocará: “Tú eres mi padre,

    mi Dios, mi Roca salvadora”.

    Le mantendré eternamente mi favor,

    y mi alianza con él será estable. R.

    Segunda lectura

    Rom 4, 13. 16-18. 22


    Apoyado en la esperanza, creyó contra toda esperanza


    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos.


    HERMANOS:

    No por la ley sino por la justicia de la fe recibieron Abrahán

    y su descendencia la promesa de que iba a ser heredero del mundo.

    Por eso depende de la fe, para que sea según gracia; de este modo, la promesa está asegurada para toda la descendencia, no solamente para la que procede de la ley, sino también para la que procede de la fe de Abrahán, que es padre de todos nosotros.

    Según está escrito: «Te he constituido padre de muchos pueblos»; la promesa está asegurada ante aquel en quien creyó, el Dios que da vida a los muertos y llama a la existencia lo que no existe.

    Apoyado en la esperanza, creyó contra toda esperanza que llegaría a ser padre de muchos pueblos, de acuerdo con lo que se le había dicho:

    «Así será tu descendencia».

    Por lo cual le fue contado como justicia.


    Palabra de Dios.

    Aclamación

    V. Dichosos los que viven en tu casa, Señor, alabándote siempre.

    Evangelio

    Mt 1, 16. 18-21. 24a (opción 1)


    José hizo lo que le había mandado el ángel del Señor


    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.


    JACOB engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.

    La generación de Jesucristo fue de esta manera:

    María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.

    José, su esposo, como era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:

    «José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados».

    Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor.


    Palabra del Señor.

    5 min
  • Reflexión miércoles 18 de marzo de 2026. La paternidad de Dios.

    Primera lectura

    Is 49, 8-15


    Te he constituido alianza del pueblo para restaurar el país


    Lectura del libro de Isaías.


    ESTO dice el Señor:

    «En tiempo de gracia te he respondido,

    en día propicio te he auxiliado;

    te he defendido y constituido alianza del pueblo,

    para restaurar el país,

    para repartir heredades desoladas,

    para decir a los cautivos: “Salgan”,

    a los que están en tinieblas: “Vengan a la luz”.

    Aun por los caminos pastarán,

    tendrán praderas en todas las dunas;

    no pasarán hambre ni sed,

    no les hará daño el bochorno ni el sol;

    porque los conduce el compasivo

    y los guía a manantiales de agua.

    Convertiré mis montes en caminos,

    y mis senderos se nivelarán.

    Mírenlos venir de lejos;

    mírenlos, del Norte y del Poniente,

    y los otros de la tierra de Sin.

    Exulta, cielo; alégrate, tierra;

    rompan a cantar, montañas,

    porque el Señor consuela a su pueblo

    y se compadece de los desamparados».

    Sion decía: «Me ha abandonado el Señor,

    mi dueño me ha olvidado».

    ¿Puede una madre olvidar al niño que amamanta,

    no tener compasión del hijo de sus entrañas?

    Pues, aunque ella se olvidara, yo no te olvidaré.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 144, 8-9. 13cd-14. 17-18 (R.: 8a)


    R. El Señor es clemente y misericordioso.


    V. El Señor es clemente y misericordioso,

    lento a la cólera y rico en piedad;

    el Señor es bueno con todos,

    es cariñoso con todas sus criaturas. R.


    V. El Señor es fiel a sus palabras,

    bondadoso en todas sus acciones.

    El Señor sostiene a los que van a caer,

    endereza a los que ya se doblan. R.


    V. El Señor es justo en todos sus caminos,

    es bondadoso en todas sus acciones.

    Cerca está el Señor de los que lo invocan

    de los que lo invocan sinceramente. R.

    Aclamación

    V. Yo soy la resurrección y la vida —dice el Señor—; el que cree en mí no morirá para siempre.

    Evangelio

    Jn 5, 17-30


    Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere


    Lectura del santo Evangelio según san Juan.


    EN aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos:

    «Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo».

    Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque no solo quebrantaba el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios.

    Jesús tomó la palabra y les dijo:

    «En verdad, en verdad les digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta sino lo que viere hacer al Padre. Lo que hace este, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que esta, para su asombro.

    Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere.

    Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo todo el juicio, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió.

    En verdad, en verdad les digo: quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado ya de la muerte a la vida.

    En verdad, en verdad les digo: llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán.

    Porque, igual que el Padre tiene vida en sí mismo, así ha dado también al Hijo tener vida en sí mismo. Y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre.

    No los sorprenda esto, porque viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz: los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio.

    Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió».


    Palabra del Señor.

    5 min
  • Reflexión martes 17 de marzo de 2026. Con Dios todo crece y tiene vida.


    Evangelio

    Jn 5, 1-16


    Al momento aquel hombre quedó sano


    Lectura del santo Evangelio según san Juan.


    SE celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.

    Hay en Jerusalén, junto a la Puerta de las Ovejas, una piscina que llaman en hebreo Betesda. Esta tiene cinco soportales, y allí estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos.

    Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.

    Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice:

    «¿Quieres quedar sano?».

    El enfermo le contestó:

    «Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado».

    Jesús le dice:

    «Levántate, toma tu camilla y echa a andar».

    Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar.

    Aquel día era sábado, y los judíos dijeron al hombre que había quedado sano:

    «Hoy es sábado, y no se puede llevar la camilla».

    Él les contestó:

    «El que me ha curado es quien me ha dicho: “Toma tu camilla y echa a andar”».

    Ellos le preguntaron:

    «¿Quién es el que te ha dicho que tomes la camilla y eches a andar?».

    Pero el que había quedado sano no sabía quién era, porque Jesús, a causa del gentío que había en aquel sitio, se había alejado.

    Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice:

    «Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor».

    Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado.

    Por esto los judíos perseguían a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado.


    Palabra del Señor.

    5 min
  • Reflexión lunes 16 de marzo de 2026. El nuevo camino es Dios.

    Primera lectura

    Is 65, 17-21


    Ya no se oirá ni llanto ni gemido


    Lectura del libro de Isaías.


    ESTO dice el Señor:

    «Miren: voy a crear un nuevo cielo

    y una nueva tierra:

    de las cosas pasadas

    ni habrá recuerdo ni vendrá pensamiento.

    Regocíjense, alégrense por siempre

    por lo que voy a crear:

    yo creo a Jerusalén “alegría”,

    y a su pueblo, “júbilo”.

    Me alegraré por Jerusalén

    y me regocijaré con mi pueblo,

    ya no se oirá en ella ni llanto ni gemido;

    ya no habrá allí niño

    que dure pocos días,

    ni adulto que no colme sus años,

    pues será joven quien muera a los cien años,

    y quien no los alcance se tendrá por maldito.

    Construirán casas y las habitarán,

    plantarán viñas y comerán los frutos».


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 29, 2 y 4. 5-6. 11-12a y 13b (R.: 2a)


    R. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.


    V. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado

    y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.

    Señor, sacaste mi vida del abismo,

    me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. R.


    V. Tañan para el Señor, fieles suyos,

    celebren el recuerdo de su nombre santo;

    su cólera dura un instante;

    su bondad, de por vida;

    al atardecer nos visita el llanto;

    por la mañana, el júbilo. R.


    V. Escucha, Señor, y ten piedad de mí;

    Señor, socórreme.

    Cambiaste mi luto en danzas.

    Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre. R.

    Aclamación

    V. Busquen el bien, no el mal, y vivirán;

    y el Señor estará con ustedes.

    Evangelio

    Jn 4, 43-54


    Anda, tu hijo vive


    Lectura del santo Evangelio según san Juan.


    EN aquel tiempo, salió Jesús de Samaría para Galilea.

    Jesús mismo había atestiguado:

    «Un profeta no es estimado en su propia patria».

    Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta.

    Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino.

    Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verlo, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose.

    Jesús le dijo:

    «Si no ven signos y prodigios, no creen».

    El funcionario insiste:

    «Señor, baja antes de que se muera mi niño».

    Jesús le contesta:

    «Anda, tu hijo vive».

    El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo vivía. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron:

    «Ayer a la hora séptima lo dejó la fiebre».

    El padre cayó en la cuenta de que esa era la hora en que Jesús le había dicho: «Tu hijo vive». Y creyó él con toda su familia.

    Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea.


    Palabra del Señor.

    5 min
  • Reflexión domingo 15 de marzo de 2026. Reconocer que Jesús es Dios.

    Primera lectura

    1 Sam 16, 1b. 6-7. 10-13a


    David es ungido rey de Israel


    Lectura del primer libro de Samuel.


    EN aquellos días, el Señor dijo a Samuel:

    «Llena tu cuerno de aceite y ponte en camino. Te envío

    a casa de Jesé, el de Belén, porque he visto entre sus hijos

    un rey para mí».

    Cuando llegó, vio a Eliab y se dijo:

    «Seguro que está su ungido ante el Señor».

    Pero el Señor dijo a Samuel:

    «No te fijes en su apariencia ni en lo elevado de su estatura,

    porque lo he descartado. No se trata de lo que vea

    el hombre. Pues el hombre mira a los ojos, mas el Señor

    mira el corazón».

    Jesé presentó a sus siete hijos ante Samuel. Pero Samuel

    dijo a Jesé:

    «El Señor no ha elegido a estos».

    Entonces Samuel preguntó a Jesé:

    «¿No hay más muchachos?».

    Y le respondió:

    «Todavía queda el menor, que está pastoreando el rebaño».

    Samuel le dijo:

    «Manda a buscarlo, porque no nos sentaremos a la mesa

    mientras no venga».

    Jesé mandó por él y lo hizo venir. Era rubio, de hermosos

    ojos y buena presencia. El Señor dijo a Samuel:

    «Levántate y úngelo de parte del Señor, pues es este».

    Samuel cogió el cuerno de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. Y el espíritu del Señor vino sobre David desde aquel día en adelante.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 22, 1b-3a. 3b-4. 5. 6 (R.: 1b)


    R. El Señor es mi pastor, nada me falta.


    V. El Señor es mi pastor, nada me falta:

    en verdes praderas me hace recostar;

    me conduce hacia fuentes tranquilas

    y repara mis fuerzas. R.


    V. Me guía por el sendero justo,

    por el honor de su nombre.

    Aunque camine por cañadas oscuras,

    nada temo, porque tú vas conmigo:

    tu vara y tu cayado me sosiegan. R.


    V. Preparas una mesa ante mí,

    enfrente de mis enemigos;

    me unges la cabeza con perfume,

    y mi copa rebosa. R.


    V. Tu bondad y tu misericordia me acompañan

    todos los días de mi vida,

    y habitaré en la casa del Señor

    por años sin término. R.

    Segunda lectura

    Ef 5, 8-14


    Levántate de entre los muertos y Cristo te iluminará


    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.


    HERMANOS:

    Ustedes antes eran tinieblas, pero ahora, son luz por el Señor.

    Vivan como hijos de la luz, pues toda bondad, justicia y verdad son fruto de la luz. Busquen lo que agrada al Señor, sin tomar parte en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien denunciándolas.

    Pues da vergüenza decir las cosas que ellos hacen a ocultas.

    Pero, al denunciarlas, la luz las pone al descubierto, y todo lo descubierto es luz.

    Por eso dice:

    «Despierta tú que duermes,

    levántate de entre los muertos

    y Cristo te iluminará».


    Palabra de Dios.

    Aclamación

    V. Yo soy la luz del mundo —dice el Señor—; el que me sigue tendrá la luz de la vida.


    Evangelio

    Jn 9, 1-41 (forma larga)


    Él fue, se lavó, y volvió con vista


    5 min
  • Reflexión sábado 14 de marzo de 2026. Misericordia quiero y no sacrificio.

    Primera lectura

    Os 6, 1-6


    Quiero misericordia, y no sacrificio


    Lectura de la profecía de Oseas.


    «VAMOS, volvamos al Señor.

    Porque él ha desgarrado,

    y él nos curará;

    él nos ha golpeado,

    y él nos vendará.

    En dos días nos volverá a la vida

    y al tercero nos hará resurgir;

    viviremos en su presencia

    y comprenderemos.

    Procuremos conocer al Señor.

    Su manifestación es segura como la aurora.

    Vendrá como la lluvia,

    como la lluvia de primavera

    que empapa la tierra».

    ¿Qué haré de ti, Efraín,

    qué haré de ti, Judá?

    El amor de ustedes es como nube mañanera,

    como el rocío que al alba desaparece.

    Sobre una roca tallé mis mandamientos;

    los castigué por medio de los profetas

    con las palabras de mi boca.

    Mi juicio se manifestará como la luz.

    Quiero misericordia y no sacrificio,

    conocimiento de Dios, más que holocaustos.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 50, 3-4. 18-19. 20-21ab (R.: Os 6, 6a)


    R. Quiero misericordia, y no sacrificio.


    V. Misericordia, Dios mío, por tu bondad,

    por tu inmensa compasión borra mi culpa;

    lava del todo mi delito,

    limpia mi pecado. R.


    V. Los sacrificios no te satisfacen:

    si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.

    El sacrificio agradable a Dios

    es un espíritu quebrantado;

    un corazón quebrantado y humillado,

    tú, oh, Dios, tú no lo desprecias. R.


    V. Señor, por tu bondad, favorece a Sion,

    reconstruye las murallas de Jerusalén:

    entonces aceptarás los sacrificios rituales,

    ofrendas y holocaustos. R.

    Aclamación

    V. No endurezcan hoy su corazón; escuchen la voz del Señor.

    Evangelio

    Lc 18, 9-14


    El publicano bajó a su casa justificado, y el fariseo no


    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.


    EN aquel tiempo, dijo Jesús esta parábola a algunos que confiaban en sí mismos por considerarse justos y despreciaban a los demás:

    «Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, publicano. El fariseo, de pie, oraba así en su interior: “¡Oh, Dios!, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo”.

    El publicano, en cambio, quedándose atrás, no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: “¡Oh, Dios!, ten compasión de este pecador”.

    Les digo que este bajó a su casa justificado, y aquel no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».


    Palabra del Señor.

    5 min
  • Reflexión viernes 13 de marzo de 2026. Tenemos necesidad de Dios.

    Primera lectura

    Os 14, 2-10


    No llamaremos ya “nuestro Dios” a la obra de nuestras manos


    Lectura de la profecía de Oseas.


    ESTO dice el Señor:

    «Vuelve, Israel, al Señor tu Dios,

    porque tropezaste por tu falta.

    Tomen sus promesas con ustedes,

    y vuelvan al Señor.

    Díganle: “Tú quitas toda falta,

    acepta el pacto.

    Pagaremos con nuestra confesión:

    Asiria no nos salvará,

    no volveremos a montar a caballo,

    y no llamaremos ya ‘nuestro Dios’

    a la obra de nuestras manos.

    En ti el huérfano encuentra compasión”.

    “Curaré su deslealtad,

    los amaré generosamente,

    porque mi ira se apartó de ellos.

    Seré para Israel como el rocío,

    florecerá como el lirio,

    echará sus raíces como los cedros del Líbano.

    Brotarán sus retoños

    y será su esplendor como el olivo,

    y su perfume como el del Líbano.

    Regresarán los que habitaban a su sombra,

    revivirán como el trigo,

    florecerán como la viña,

    será su renombre como el del vino del Líbano.

    Efraín, ¿qué tengo que ver con los ídolos?

    Yo soy quien le responde y lo vigila.

    Yo soy como un ciprés siempre verde,

    de mí procede tu fruto”.

    ¿Quién será sabio, para comprender estas cosas,

    inteligente, para conocerlas?

    Porque los caminos del Señor son rectos:

    los justos los transitan,

    pero los traidores tropiezan en ellos».


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 80, 6c-8a. 8bc-9. 10-11ab. 14 y 17 (R.: cf. 11. 9a)


    R. Yo soy el Señor, Dios tuyo;

    escucha mi voz.


    V. Oigo un lenguaje desconocido:

    «Retiré sus hombros de la carga,

    y sus manos dejaron la espuerta.

    Clamaste en la aflicción, y te libré. R.


    V. Te respondí oculto entre los truenos,

    te puse a prueba junto a la fuente de Meribá.

    Escucha, pueblo mío, doy testimonio contra ti;

    ¡ojalá me escuchases, Israel! R.


    V. No tendrás un dios extraño,

    no adorarás un dios extranjero;

    yo soy el Señor, Dios tuyo,

    que te saqué de la tierra de Egipto. R.


    V. ¡Ojalá me escuchase mi pueblo

    y caminase Israel por mi camino!

    Los alimentaría con flor de harina,

    los saciaría con miel silvestre». R.

    Aclamación

    V. Conviértanse —dice el Señor—, porque está cerca el reino de los cielos.

    Evangelio

    Mc 12, 28b-34


    El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y lo amarás


    Lectura del santo Evangelio según san Marcos.


    EN aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó:

    «¿Qué mandamiento es el primero de todos?».

    Respondió Jesús:

    «El primero es: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser”. El segundo es este: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay mandamiento mayor que estos».

    El escriba replicó:

    «Muy bien, Maestro, sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios».

    Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo:

    «No estás lejos del reino de Dios».

    Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.


    Palabra del Señor.

    5 min
  • Reflexión jueves 12 de marzo de 2026. ¿A quién escucho yo?

    https://youtu.be/wxqZ3MB_EPc


    Primera lectura

    Jer 7, 23-28


    Esta es la gente que no escuchó la voz del Señor, su Dios


    Lectura del libro de Jeremías.


    ESTO dice el Señor:

    «Esta fue la orden que di a mi pueblo:

    “Escuchen mi voz. Yo seré su Dios y ustedes serán mi pueblo. Sigan el camino que les señalo, y todo les irá bien”.

    Pero no escucharon ni hicieron caso. Al contrario, caminaron según sus ideas, según la maldad de su obstinado corazón. Me dieron la espalda y no la cara.

    Desde que salieron sus padres de Egipto hasta hoy, les envié a mis siervos, los profetas, un día tras otro; pero no me escucharon ni me hicieron caso. Al contrario, endurecieron la cerviz y fueron peores que sus padres.

    Ya puedes repetirles este discurso, seguro que no te escucharán; ya puedes gritarles, seguro que no te responderán. Aun así les dirás:

    “Esta es la gente que no escuchó la voz del Señor, su Dios, y no quiso escarmentar. Ha desaparecido la sinceridad, se la han arrancado de la boca”».


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 94, 1-2. 6-7c. 7d-9 (R.: cf. 7d-8a)


    R. Ojalá escuchen hoy la voz del Señor:

    «No endurezcan su corazón».


    V. Vengan, aclamemos al Señor,

    demos vítores a la Roca que nos salva;

    entremos a su presencia dándole gracias,

    aclamándolo con cantos. R.


    V. Entren, postrémonos por tierra,

    bendiciendo al Señor, creador nuestro.

    Porque él es nuestro Dios,

    y nosotros su pueblo,

    el rebaño que él guía. R.


    V. Ojalá escuchen hoy su voz:

    «No endurezcan el corazón como en Meribá,

    como el día de Masá en el desierto;

    cuando sus padres me pusieron a prueba

    y me tentaron, aunque habían visto mis obras». R.

    Aclamación

    V. Ahora —dice el Señor—, conviértanse a mí de todo corazón,

    porque soy compasivo y misericordioso.

    Evangelio

    Lc 11, 14-23


    El que no está conmigo está contra mí


    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.


    EN aquel tiempo, estaba Jesús echando un demonio que era mudo.

    Sucedió que, apenas salió el demonio, empezó a hablar el mudo. La multitud se quedó admirada, pero algunos de ellos dijeron:

    «Por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios, echa los demonios».

    Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo del cielo. Él, conociendo sus pensamientos, les dijo:

    «Todo reino dividido contra sí mismo va a la ruina y cae casa sobre casa. Si, pues, también Satanás se ha dividido contra sí mismo, ¿cómo se mantendrá su reino? Pues ustedes dicen que yo echo los demonios con el poder de Belzebú. Pero, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, los hijos de ustedes, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán sus jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a ustedes.

    Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros, pero, cuando otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte su botín.

    El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama».


    Palabra del Señor.

    5 min
  • Reflexión miércoles 11 de marzo de 2026. Menos normas y más amor.

    Primera lectura

    Dt 4, 1. 5-9


    Observen los mandatos y cúmplanlos


    Lectura del libro del Deuteronomio.


    MOISÉS habló al pueblo, diciendo:

    «Ahora, Israel, escucha los mandatos y decretos que yo les enseño para que, cumpliéndolos, vivan y entren a tomar posesión de la tierra que el Señor, Dios de sus padres, les va a dar.

    Miren: yo les enseño los mandatos y decretos, como me mandó el Señor, mi Dios, para que los cumplan en la tierra donde van a entrar para tomar posesión de ella.

    Obsérvenlos y cúmplanlos, pues esa es la sabiduría y la inteligencia de ustedes a los ojos de los pueblos, los cuales, cuando tengan noticia de todos estos mandatos, dirán:

    “Ciertamente es un pueblo sabio e inteligente esta gran nación”.

    Porque ¿dónde hay una nación tan grande que tenga unos dioses tan cercanos como el Señor, nuestro Dios, siempre que lo invocamos?

    Y ¿dónde hay otra nación tan grande que tenga unos mandatos y decretos tan justos como toda esta ley que yo les propongo hoy?

    Pero, ten cuidado y guárdate bien de olvidar las cosas que han visto tus ojos y que no se aparten de tu corazón mientras vivas; cuéntaselas a tus hijos y a tus nietos».


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 147, 12-13. 15-16. 19-20 (R.: 12a)


    R. Glorifica al Señor, Jerusalén.


    V. Glorifica al Señor, Jerusalén;

    alaba a tu Dios, Sion.

    Que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,

    y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R.


    V. Él envía su mensaje a la tierra,

    y su palabra corre veloz;

    manda la nieve como lana,

    esparce la escarcha como ceniza. R.


    V. Anuncia su palabra a Jacob,

    sus decretos y mandatos a Israel;

    con ninguna nación obró así,

    ni les dio a conocer sus mandatos. R.

    Aclamación

    V. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida; tú tienes palabras de vida eterna.

    Evangelio

    Mt 5, 17-19


    Quien los cumpla y enseñe será grande


    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.


    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

    «No crean que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.

    En verdad les digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.

    El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.

    Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos».


    Palabra del Señor.

    5 min

About Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

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