Hay días que uno no se siente bien, no tienes ganas de nada, no sabes ni porque, en ese momento de tristeza no queremos simpatía: sólo queremos que alguien nos escuche.
No puedo sentirme como otros días me siento tan sensible, no puedo inspirar, no puedo llorar.
Esto es lo que pasa: a veces solo necesitamos a alguien que nos escuche.