Pablo sobrevive a un naufragio en Malta, es mordido por una víbora y, al sacudirla en el fuego, no sufre daño. El mensaje central destaca cómo los ataques inesperados suelen llegar cuando servimos y buscamos más a Dios.
Reflexión y exhortación para mantenerse en el fuego espiritual: confiar en la autoridad de Jesús, no permitir que el veneno del enemigo arraigue en el corazón y perseverar en fe, oración y servicio.