Llegamos a la docena de capítulos con un contertulio con problemas de esfínter. Pero salvamos la noche con el Xunorris de la chica de Drome, un inesperadamente interesante debate sobre las cagadas de los actuales monstruos del mercado al tratarnos a sus clientes, la sobre exposición de los juegos antes de su salida como posible causa de muerte prematura y un toque de nostalgia maligna que puede sacaros antiguos odios de las entrañas. En la parte de cine, el niño rata del refugio nos pondrá sobre la palestra al bueno de DiCaprio, al indeseable octal de Tarantino y al nuevo intento de Ryan Reynolds con los superheroes. Ah, y puede que Koro no moje el churro en dos meses por la escena post-créditos….