A Dolores Almendares la llegaron a buscar los agentes a su casa. Se la llevaron delante de sus hijos menores sin mayor explicación. En prisión, donde pasó recluida 7 meses, se enteró que su detención guardaba relación con su labor sindical. El régimen de excepción cumple un año en El Salvador y el caso de Dolores ilustra uno de los miles de excesos cometidos.