Seguimos con la pensadera mientras paseamos a chancho por el parque. Las puestas en cuestión hoy son:
¿Por qué, si Dios sabe que hay tierras no aptas para el desarrollo de una planta, permite que las semillas aún les caigan?
¿Puedo tener varias tierras en mi corazón?
¿Existe la posibilidad de encontrar belleza en medio del dolor?
¿Estoy lo suficientemente comprometido con mi fe, como para empezar a remover mi tierra?
¿Siendo un árbol de palta, estoy dando buenas paltas o estoy pretendiendo dar papayas?
Ah, amigo, podría seguir, pero mejor escucha este episodio hasta el final.
(Y sí, hablamos de la parábola del sembrador)