LAS MISERICORDIAS DEL SEÑOR JAMÁS TERMINAN, PUES NUNCA FALLAN SUS BONDADES
Lamentaciones 3:21-23 LBLA
Esto traigo a mi corazón, por esto tengo esperanza: [22] Que las misericordias del SEÑOR jamás terminan, pues nunca fallan sus bondades; [23] son nuevas cada mañana; ¡grande es tu fidelidad!
“Esto traigo a mi corazón”. Lo que pones en tu corazón genera un fruto. ¡Pon esperanza en él!
Nuestra esperanza: “Que las misericordias del SEÑOR jamás terminan, pues nunca fallan sus bondades; [23] son nuevas cada mañana; ¡grande es tu fidelidad!”
Quitemos de nuestro corazón todo aquello que mata la esperanza y trae desánimo a nosotros.
¡Que nuestros dichos sean de fe y produzcan esperanza!