BENDICE, ALMA MÍA, AL SEÑOR, Y NO OLVIDES NINGUNO DE SUS BENEFICIOS
Bendice, alma mía, al SEÑOR, y no olvides ninguno de sus beneficios.
¡Cómo olvidamos las bendiciones y beneficios de Dios!
¡Tenemos que renunciar a nuestra ingratitud!
Ingratitud: Desagradecimiento, olvido, o desprecio de los beneficios recibidos.
(No olvides ninguno de sus) “beneficios”, he gemûl: - un acto de bien; por implicación, servicio o retribución: - beneficio, aquello que ha dado, recompensa, premio.
¡Bendigamos entonces a Dios por todos y cada uno de sus beneficios!