Argelia, impermeable a la 'primavera árabe', a las guerras y a la expansión del 'yihadismo islamista' que sacuden la región, podría estar a punto de perder la estabilidad que caracteriza su sistema político. Inmersa en una aguda crisis económica por la prolongada bajada de los precios de los hidrocarburos y con un presidente, Abdelaziz Bouteflika, cuya salud apenas le permite aparecer en público, Argelia atraviesa un punto de inflexión de salida incierta.