Como un foco de luz, en medio de las tinieblas, caracterizó la historiadora Hortensia Pichardo, al gallito bayamés, Pedro Felipe Figueredo Cisneros, Perucho, un patriota cubano de alto valor personal y elevada moral revolucionaria.
Nacido el 18 de febrero de 1818, el ilustre revolucionario siempre fue admirado por ser uno de los horcones de la colosal obra de enfrentar la dominación colonial española. Quienes lo conocieron, dejaron constancia de cuanto sufría al ver la patria oprimida y no pudo vivir más bajo el peso de las cadenas del oprobio.