En este capítulo exploramos las energías femenina y masculina que habitan en todos nosotros, independientemente del género. Hablamos de cómo estas energías se manifiestan en nuestra vida, cómo podemos identificar si hay un desbalance y la importancia de integrarlas de manera armoniosa.
A través de una experiencia personal, reflexiono sobre cómo muchas veces me he resistido a lo que es, queriendo imponer una estructura (energía masculina) en situaciones que requerían más fluidez y entrega (energía femenina). Desde la maternidad hasta el crecimiento personal, aprendemos que el equilibrio no significa tener ambas energías en partes iguales, sino saber cuándo y cómo permitir que cada una se exprese de forma consciente.
Además, abordamos cómo podemos acompañar a los niños en el reconocimiento de estas energías, permitiéndoles explorar tanto la acción como la receptividad sin imponer estereotipos limitantes. Cerramos con un ejercicio práctico para identificar y conectar con nuestra energía predominante, buscando mayor integración en nuestra vida diaria.
Un abrazo ✨️ Heidi
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