La música nos marca el ritmo, pero tu voz detona el movimiento, cuando sales de tu cápsula del tiempo, aceleras mis latidos, estallidos y más estallidos que quiebran cada parte de mí, tu mano que con firmeza irrumpe en lo profundo, llevándome al infinito cielo estrellado ¿Acaso escuchas como se escapa tu nombre de mis labios una y otra vez? Acudes con un intenso beso, lágrimas que se deslizan tan sutilmente cómo tu lengua en mi garganta, la lluvia despierta mis sentidos, eres tan firme en cambiar de formas que jugamos a sentirnos rápido y despacio, con los ojos vendados reconozco tu piel, vibras tanto que vuelvo a enloquecer. Dame un respiro, tal vez una copa de vino, no aguanto la sed, aunque con tu aliento respiro, respiro, respiro.