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DIOS ES PACIENTE.
A menudo, los seres humanos tienden a categorizar a Dios en extremos: algunos hombres lo ven como un juez severo, listo para condenar y derramar su ira sobre los que quebrantan Sus mandatos. Otros lo ven como un padre amoroso, bondadoso y misericordioso, que pasa por alto el pecado del hombre. A Dios no se le debe encasillar en ninguno de los extremos, por qué su carácter es equilibrado. por eso, su juicio sobre los pecadores no es inmediato, pues es paciente y no se enoja fácilmente. Por su infinito amor por el hombre, espera que reconozca sus pecados y acuda a Él, con un corazón quebrantado en busca de Su perdón y el precioso regalo de la salvación y vida eterna. Pero si el hombre no se arrepiente de sus pecados y persiste en ellos, a Dios no le temblará la mano para derramar sus justos juicios sobre quienes lo merecen, porque Dios es poderoso y su poder nunca se desvanece. Además, su justicia demanda que se castigue al pecador por su rebeldía y su rechazo a la salvación.
Nahúm 1 :3.
FALSAS ESPERANZAS.
Algunos seudomaestros de las Sagradas Escrituras, en lugar de exponer los pecados del pueblo para llevarlo al arrepentimiento y la salvación, enseñan tantas tonterías y pintan cuadros engañosos que llevan a sus devotos a falsas esperanzas. Comúnmente estos perversos hombres enseñan y declaran que el anhelo de Dios: es que sus hijos sean prósperos en todos los ámbitos de su vida. Además prometen bendiciones sin arrepentimiento, priorizan el consuelo superficial, y las charlas motivacionales sobre la verdad restauradora de Dios. La mayoría de estos seudomaestros no es que desconozcan la verdad del evangelio, sino que lo distorsionan para ganarse popularidad entre los hombres. Todos los que escuchen y sigan estás enseñanzas, no alcanzarán el perdón a sus pecados, tampoco la salvación y la vida eterna en el reino de los cielos. Ellos seguirán bajo condenación, porque Dios no salva de las consecuencias del pecado, ocultando el pecado del hombre, sino revelándolo a la luz de su verdad.
Lamentaciones 2:14.
PLANES NOCTURNOS.
El eterno Creador hizo la noche para que los hombres puedan descansar y recuperar sus fuerzas de su larga jornada de trabajo durante el día. No todos los hombres descansan durante la noche, a algunos les toca trabajar, pero otros utilizan esas horas de obscuridad para tramar planes maquiavélicos en contra de su prójimo. Pueda ser que estos planes nocturnos pasen desapercibidos para los hombres buenos, pero no pasan desapercibidos a los ojos de Dios. Todos los planes nocturnos son claramente visibles, pues Dios, siempre está atento mirando desde su trono el comportamiento de todos los hombres. Nada se escapa de su atenta mirada, además constantemente está escudriñando el corazón de los hombres para encontrar su maldad. A todos los que se despiertan a la mitad de la noche para maquinar planes maléficos, les espera una terrible aflicción, pues Dios derramará su terrible ira sobre estos hombres perversos, posiblemente no en el momento exacto que estén poniendo en marcha sus planes, sino a su debido tiempo.
Miqueas 2:1.
CONSUELO Y VIGOR.
La fe no es un sentimiento, es un anclaje en la fidelidad de Dios. Cuando las circunstancias gritan más fuerte que el alma, el creyente, debe acudir a las Sagradas Escrituras, por qué en sus páginas puede encontrar maravillosas promesas que den consuelo a su dolor, a su tristeza, a sus necesidades y enfermedades que este atravesando. Las promesas de Dios, no niegan el dolor, pero le quita su poder destructivo, infundiéndo en el creyente una nueva dosis de fuerza y valentía para que siga adelante con su vida. El creyente tiene que tener presente que las promesas de Dios no son meras palabras vacías como las promesas de algunos hombres, por lo contrario sus promesas son reales y serán derramadas en la vida del creyente en el tiempo menos esperado. Las promesas de Dios son fuentes vivas de restauración y paz. Cada vez que el creyente abre las Escrituras con un corazón hambriento de sus enseñanzas, Dios no solo le habla: sino que también lo reconforta y le llena de vigor, para que siga adelante con su vida, sobrellevando cualquier adversidad que se le presente.
Salmos119:50.
POSESIÓN PRECIADA.
Los hombres inconversos nunca se cansan de pisotear, lastimar y ofender a las personas humildes y vulnerables de la sociedad. También actúan de esa manera perversa con las personas que han aceptado a Jesucristo como su Señor y Salvador. Actúan de esta manera porque piensan que jamás serán juzgados por sus acciones perversas. Este pensamiento es erróneo, ya que todos los malvados serán juzgados en el momento que menos lo esperen. Dios es paciente con ellos y espera que todos los que obran mal en contra de su prójimo, se arrepientan, y empiecen a hacer el bien. Pero si persisten en su maldad, la paciencia de Dios se agotará y descargará su ira sobre ellos. Dios no solo bendice a sus hijos con todo lo que necesitan, sino que también los cuida y protege, por eso se vengará de todas las personas que hayan pisoteado, lastimado y ofendido a sus hijos, porque para Él, todos los que han sido redimidos por la preciosa sangre de su amado Hijo, son su posesión más preciada.
Joel 3:2.
TÚ DIOS, SERA MI DIOS.
En medio de la adversidad, la enfermedad, o el dolor por la pérdida de un ser amado, el carácter verdadero de una persona se manifiesta y su fe es puesta a prueba, no como una teoría teológica, sino como una decisión práctica de aceptar a Dios o rechazarlo. La mayoría opta por rechazar a Dios, ya que el dolor nubla su entendimiento y le hace pensar, ¿Por qué debería aceptar a un Dios que te lo quita todo, y te hace sufrir?. En contraste a la corriente de la mayoría de personas, Rut optó en aceptar a Dios en medio de su dolor por la pérdida de su esposo. Rut declaro a Noemí su suegra: tú Dios será mi Dios. Esta no fue una decisión impulsiva; fue una respuesta meditada frente a la encrucijada más difícil de su vida. La fé en Dios no debe depender de la situación presente de la vida, la fé debe prevalecer en todo momento, mucho más en medio del dolor o la crisis, teniendo la certeza de que todo está bajo el control de Dios, y las situaciones adversas actuales son pasajeras.
Rut capítulo 1 versículo 16.
SERVIR A DIOS.
La vida del creyente, no siempre es directamente proporcional a su servicio y su devoción a Dios, algunas veces párese que los que no sirven a Dios son más bendecidos que los que lo hacen. Ante está aparente realidad, en el corazón de algunos siervos de Dios, surge está pregunta. ¿De qué vale servir a Dios?. El servicio y la devoción a Dios, no debe convertirse en un medio para obtener beneficios de Él, en su lugar, el creyente debe reconocerlo como el fin supremo de su existencia en este mundo. Cuando la salud se pierde, el trabajo se desvanece o la injusticia prevalece, la fe transaccional se quiebra. Pero la fe bíblica no se fundamenta en lo que el creyente puede recibir de Dios, sino en quién es Él aun cuando el camino sea tormentoso. Pese a que el creyente no vea la recompensa tangible de Dios a su servicio y devoción, debe seguir adelante sirviéndole de todo corazón, ya que su verdadera recompensa, ya lo obtuvo cuando recibió el perdón de sus pecados y la oportunidad de vivir eternamente en el reino de los cielos.
Malaquías 3:14.
TRATO IGUALITARIO.
El trato igualitario, no está impregnado en la mente y el corazón de los hombres, ya que frecuentemente, trata de mejor manera a las personas bien vestidas y de aspecto imponente que a las personas que da la impresión de pobreza. Actúan de esta manera porque anhelan identificarse con las personas que han tenido éxito y no con quienes han tenido un aparente fracaso. Esta manera de actuar, no es propia de una persona que ha aceptado a Jesucristo como su Señor y Salvador, ya que Jesucristo nunca actuó de esta manera, pues Él, siempre trato a las personas por igual, sin discriminar o favorecer a alguien. No le importaba si la persona era de estrato social alto o bajo, si era libre o esclavo. Toda persona que declara tener fe en Jesucristo, tiene que tener este mismo comportamiento y tratar a todos por igual, sin favorecer a alguien. Si no demuestra este comportamiento, la fe que profesa será falsa, y no entrará al reino de los cielos a morar eternamente junto a Dios Padre.
Santiago 2:1.
ESTRATEGIAS DIVINAS.
Existen un gran número de obras literarias que hablan acerca de estrategias que el hombre debe seguir para alcanzar el éxito o prosperidad económica en su vida. Estas estrategias seguramente fueron aplicadas por los autores de estos libros antes de compartirlas con el resto de los hombres. Posiblemente sean útiles estas estrategias, pero varían en gran manera, a las estrategias enseñadas por el eterno Creador a su siervo Josué, para que tuviese éxito en su vida. Dios le dijo que estudie constantemente las Sagradas Escrituras. Que de día y de noche Meditara en ella para que se asegurara de obedecer todo lo que allí está escrito. Estas instrucciones dadas a Josué son válidas en el presente para el creyente, por eso, todo aquel que anhele tener éxito en su vida, debe seguir las estrategias que Dios le dio a Josué. Es posible que, al seguir estas estrategias, el creyente no triunfe según las normas del mundo, pero triunfará a los ojos de Dios, y la opinión del Señor dura para siempre
Josué 1:8.
Compartir las Buenas Nuevas de salvación, algunos creyentes la ven como una carga, pero no es así, ya que exponer el evangelio de la cruz, es un enorme privilegio que Jesucristo concede a todos los que le reciben como su Señor y Salvador. Para esta enorme tarea, el Señor mismo capacita a cada uno de sus siervos, tal como capacitó a sus primeros discípulos y a los creyentes de la iglesia primitiva. Cuando el apóstol Pablo se convirtió en ministro, Dios le dio la capacidad de predicar con eficacia el evangelio de Cristo. Por eso, no es necesario que el creyente sea un apóstol ni siquiera un evangelista para que Dios le dé la oportunidad de decir a otros lo que Cristo ha hecho en su vida. Y con la oportunidad, Él le proveerá la habilidad, el valor y el poder. En cualquier lugar en el que se presente la ocasión, el creyente tiene que estar listo delante de Dios. Al centrar su atención en la otra persona y su necesidad, Dios le comunicará su actitud solícita y sus palabras serán naturales, amorosas y adecuadas.
Efesios 3:7.
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