Todos debemos aceptar que antes de conocer a Jesús como Salvador personal, teníamos una idea bastante equivocada de lo que era caminar con Dios. Nos convertimos al cristianismo, y dependiendo la comunidad de fe donde hayamos llegado, tendríamos que aceptar la idea que tenemos acerca de Dios y nuestra relación con Él, si es completamente correcta o no.