Aunque la crianza ha sido tradicionalmente casi exclusiva competencia de las madres, actualmente es aconsejable compartir todas las tareas entre hombre y mujer, y que el padre sea un soporte fundamental en la lactancia. Si se cuenta con una madre, un bebé y un padre-soporte se tiente lo que se conoce como triángulo de la lactancia, que hará que las probabilidades de éxito de la lactancia aumenten considerablemente.