Guardamos para un día especial las mejores prendas: para la fiesta, cuando termine tal proyecto, si voy a la fiesta, si es de día o de noche, cuando sea el momento, cuando sea un día especial, etc. Y tal parece que no sólo pasa con la ropa, ya que es de sospecharse que nuestra fe también la guardamos para un día especial: “Algún día seré bueno”, “Un día, cuando tenga tiempo, iré al Santísimo”, “Ahora sí rezaré el rosario todos los días”, etc.