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Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.
Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca.
Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.
Dios nos muestra a través de su Palabra, como podemos corregir y evitar, malas decisiones que pudieran dañar nuestro crecimiento emocional y espiritual.
Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.
¿Practicamos nuestra libertad en el Señor, o seguimos siendo esclavos de nuestros pensamientos, emociones y actitudes que sabotean nuestro crecimiento?
Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros.
Somos responsables de las consecuencias de nuestras decisiones… para bien o para mal.
Jehová es la fortaleza de su pueblo, y el refugio salvador de su ungido. Salva a tu pueblo, y bendice a tu heredad; y pastoréales y susténtales para siempre.
¡Busquemos, dependamos y confiemos en Jesucristo, nuestro Pastor!
Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.
Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.
El hermano ofendido es más tenaz que una ciudad fuerte, y las contiendas de los hermanos son como cerrojos de alcázar.
Cuidemos que el odio y las malas emociones, no señoreen en la casa de Dios, que somos nosotros. Aprendamos a perdonar y a pasar por alto la afrenta, nos da salud emocional, física… nos da la victoria.
Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?
Es nuestra responsabilidad estar preparados y mantenernos alerta, para mantenernos en el Camino, la Verdad y la Vida, que es nuestro Señor Jesucristo.
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