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SÁBADO - 11/04/20 Reflexión San Mateo 28,1-10
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«La resurrección;
Pasado el sábado, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a visitar el sepulcro. De pronto, se produjo un gran temblor de tierra: el Angel del Señor bajó del cielo, hizo rodar la piedra del sepulcro y se sentó sobre ella. Su aspecto era como el de un relámpago y sus vestiduras eran blancas como la nieve. Al verlo, los guardias temblaron de espanto y quedaron como muertos. El Angel dijo a las mujeres: 'No teman, yo sé que ustedes buscan a Jesús, el Crucificado. No está aquí, porque ha resucitado como lo había dicho. Vengan a ver el lugar donde estaba, y vayan en seguida a decir a sus discípulos: 'Ha resucitado de entre los muertos, e irá antes que ustedes a Galilea: allí lo verán'. Esto es lo que tenía que decirles'. Las mujeres, atemorizadas pero llenas de alegría, se alejaron rápidamente del sepulcro y fueron a dar la noticia a los discípulos. De pronto, Jesús salió a su encuentro y las saludó, diciendo: 'Alégrense'. Ellas se acercaron y, abrazándole los pies, se postraron delante de él. Y Jesús les dijo: 'No teman; avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán'. Rezar: Padre Nuestro, Ave María y Gloria.Para las oraciones hacer clic aquí.
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VIERNES - 10/04/20 Reflexión San Juan 18,1—19:42
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«Agonía y Crucifixión de Jesús;
Después de haber dicho esto, Jesús fue con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón. Había en ese lugar una huerta y allí entró con ellos. Judas, el traidor, también conocía el lugar porque Jesús y sus discípulos se reunían allí con frecuencia. Entonces Judas, al frente de un destacamento de soldados y de los guardias designados por los sumos sacerdotes y los fariseos, llegó allí con faroles, antorchas y armas. Jesús, sabiendo todo lo que le iba a suceder, se adelantó y les preguntó: '¿A quién buscan?. Le respondieron: 'A Jesús, el Nazareno'. El les dijo: 'Soy yo'. Judas, el que lo entregaba, estaba con ellos. Cuando Jesús les dijo: 'Soy yo', ellos retrocedieron y cayeron en tierra. Les preguntó nuevamente: '¿A quién buscan?'. Le dijeron: 'A Jesús, el Nazareno'. Jesús repitió: 'Ya les dije que soy yo. Si es a mí a quien buscan, dejEn que estos se vayan'. Así debía cumplirse la palabra que él había dicho: 'No he perdido a ninguno de los que me confiaste'. Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió al servidor del Sumo Sacerdote, cortándole la oreja derecha. El servidor se llamaba Malco. Jesús dijo a Simón Pedro: 'Envaina tu espada. ¿Acaso no beberé el cáliz que me ha dado el Padre?. El destacamento de soldados, con el tribuno y los guardias judíos, se apoderaron de Jesús y lo ataron. Lo llevaron primero ante Anás, porque era suegro de Caifás, Sumo Sacerdote aquel año. Caifás era el que había aconsejado a los judíos: 'Es preferible que un solo hombre muera por el pueblo'. Entre tanto, Simón Pedro, acompañado de otro discípulo, seguía a Jesús. Este discípulo, que era conocido del Sumo Sacerdote, entró con Jesús en el patio del Pontífice, mientras Pedro permanecía afuera, en la puerta. El otro discípulo, el que era conocido del Sumo Sacerdote, salió, habló a la portera e hizo entrar a Pedro. La portera dijo entonces a Pedro: '¿No eres tú también uno de los discípulos de ese hombre?'. El le respondió: 'No lo soy'. Los servidores y los guardias se calentaban junto al fuego, que habían encendido porque hacía frío. Pedro también estaba con ellos, junto al fuego. El Sumo Sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y de su enseñanza. Jesús le respondió: 'He hablado abiertamente al mundo; siempre enseñé en la sinagoga y en el Templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he dicho nada en secreto. ¿Por qué me interrogas a mí? Pregunta a los que me han oído qué les enseñé. Ellos saben bien lo que he dicho'. Apenas Jesús dijo esto, uno de los guardias allí presentes le dio una bofetada, diciéndole: '¿Así respondes al Sumo Sacerdote?. Jesús le respondió: 'Si he hablado mal, muestra en qué ha sido; pero si he hablado bien, ¿por qué me pegas?. Entonces Anás lo envió atado ante el Sumo Sacerdote Caifás. Simón Pedro permanecía junto al fuego. Los que estaban con él le dijeron: '¿No eres tú también uno de sus discípulos?'. El lo negó y dijo: 'No lo soy'. Uno de los servidores del Sumo Sacerdote, pariente de aquel al que Pedro había cortado la oreja, insistió: '¿Acaso no te vi con él en la huerta?. Pedro volvió a negarlo, y en seguida cantó el gallo. Desde la casa de Caifás llevaron a Jesús al pretorio. Era de madrugada. Pero ellos no entraron en el pretorio, para no contaminarse y poder así participar en la comida de Pascua. Pilato salió a donde estaban ellos y les preguntó: '¿Qué acusación traen contra este hombre?'. Ellos respondieron: 'Si no fuera un malhechor, no te lo hubiéramos entregado'. Pilato les dijo: 'Tómenlo y júzguenlo ustedes mismos, según la Ley que tienen'. Los judíos le dijeron: 'A nosotros no nos está permitido dar muerte a nadie'. Así debía cumplirse lo que había dicho Jesús cuando indicó cómo iba a morir. Pilato volvió a entrar en el pretorio, llamó a Jesús y le preguntó: '¿Eres tú el rey de los judíos?. Jesús le respondió: '¿Dices esto por ti mismo u otros te lo han dicho de mí?. Pilato replicó: '¿Acaso yo soy judío? Tus compatriotas y los sumos sacerdotes te han puesto en mis manos. ¿Qué es lo que has hecho?. Jesús respondió: 'Mi realeza no es de este mundo. Si mi realeza fuera de este mundo, los que están a mi servicio habrían combatido para que yo no fuera entregado a los judíos. Pero mi realeza no es de aquí'. Pilato le dijo: '¿Entonces tú eres rey?'. Jesús respondió: 'Tú lo dices: yo soy rey. Para esto he nacido y he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. El que es de la verdad, escucha mi voz'. Pilato le preguntó: '¿Qué es la verdad?'. Al decir esto, salió nuevamente a donde estaban los judíos y les dijo: 'Yo no encuentro en él ningún motivo para condenarlo. Y ya que ustedes tienen la costumbre de que ponga en libertad a alguien, en ocasión de la Pascua, ¿quieren que suelte al rey de los judíos?. Ellos comenzaron a gritar, diciendo: '¡A él no, a Barrabás!'. Barrabás era un bandido. Pilato mandó entonces azotar a Jesús. Los soldados tejieron una corona de espinas y se la pusieron sobre la cabeza. Lo revistieron con un manto rojo, y acercándose, le decían: '¡Salud, rey de los judíos!', y lo abofeteaban. Pilato volvió a salir y les dijo: 'Miren, lo traigo afuera para que sepan que no encuentro en él ningún motivo de condena'. Jesús salió, llevando la corona de espinas y el manto rojo. Pilato les dijo: '¡Aquí tienen al hombre!. Cuando los sumos sacerdotes y los guardias lo vieron, gritaron: '¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!'. Pilato les dijo: 'Tómenlo ustedes y crucifíquenlo. Yo no encuentro en él ningún motivo para condenarlo'. Los judíos respondieron: 'Nosotros tenemos una Ley, y según esa Ley debe morir porque él pretende ser Hijo de Dios'. Al oír estas palabras, Pilato se alarmó más todavía. Volvió a entrar en el pretorio y preguntó a Jesús: '¿De dónde eres tú?'. Pero Jesús no le respondió nada. Pilato le dijo: '¿No quieres hablarme? ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte y también para crucificarte?. Jesús le respondió: ' Tú no tendrías sobre mí ninguna autoridad, si no la hubieras recibido de lo alto. Por eso, el que me ha entregado a ti ha cometido un pecado más grave'. Desde ese momento, Pilato trataba de ponerlo en libertad. Pero los judíos gritaban: 'Si lo sueltas, no eres amigo del César, porque el que se hace rey se opone al César'. Al oír esto, Pilato sacó afuera a Jesús y lo hizo sentar sobre un estrado, en el lugar llamado 'el Empedrado', en hebreo, 'Gábata'. Era el día de la Preparación de la Pascua, alrededor del mediodía. Pilato dijo a los judíos: 'Aquí tienen a su rey'. Ellos vociferaban: '¡Que muera! ¡Que muera! ¡Crucifícalo!'. Pilato les dijo: '¿Voy a crucificar a su rey?'. Los sumos sacerdotes respondieron: 'No tenemos otro rey que el César'. Entonces Pilato se lo entregó para que lo crucificaran, y ellos se lo llevaron. Jesús, cargando sobre sí la cruz, salió de la ciudad para dirigirse al lugar llamado 'del Cráneo', en hebreo 'Gólgota'. Allí lo crucificaron; y con él a otros dos, uno a cada lado y Jesús en el medio. Pilato redactó una inscripción que decía: 'Jesús el Nazareno, rey de los judíos', y la hizo poner sobre la cruz. Muchos judíos leyeron esta inscripción, porque el lugar donde Jesús fue crucificado quedaba cerca de la ciudad y la inscripción estaba en hebreo, latín y griego. Los sumos sacerdotes de los judíos dijeron a Pilato: 'No escribas: 'El rey de los judíos', sino: 'Este ha dicho: Yo soy el rey de los judíos'. Pilato respondió: 'Lo escrito, escrito está'. Después que los soldados crucificaron a Jesús, tomaron sus vestiduras y las dividieron en cuatro partes, una para cada uno. Tomaron también la túnica, y como no tenía costura, porque estaba hecha de una sola pieza de arriba abajo, se dijeron entre sí: 'No la rompamos. Vamos a sortearla, para ver a quién le toca'. Así se cumplió la Escritura que dice: Se repartieron mis vestiduras y sortearon mi túnica. Esto fue lo que hicieron los soldados. Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: 'Mujer, aquí tienes a tu hijo'. Luego dijo al discípulo: 'Aquí tienes a tu madre'. Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa. Después, sabiendo que ya todo estaba cumplido, y para que la Escritura se cumpliera hasta el final, Jesús dijo: Tengo sed. Había allí un recipiente lleno de vinagre; empaparon en él una esponja, la ataron a una rama de hisopo y se la acercaron a la boca. Después de beber el vinagre, dijo Jesús: 'Todo se ha cumplido'. E inclinando la cabeza, entregó su espíritu. Era el día de la Preparación de la Pascua. Los judíos pidieron a Pilato que hiciera quebrar las piernas de los crucificados y mandara retirar sus cuerpos, para que no quedaran en la cruz durante el sábado, porque ese sábado era muy solemne. Los soldados fueron y quebraron las piernas a los dos que habían sido crucificados con Jesús. Cuando llegaron a él, al ver que ya estaba muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó el costado con la lanza, y en seguida brotó sangre y agua. El que vio esto lo atestigua: su testimonio es verdadero y él sabe que dice la verdad, para que también ustedes crean. Esto sucedió para que se cumpliera la Escritura que dice: No le quebrarán ninguno de sus huesos. Y otro pasaje de la Escritura, dice: Verán al que ellos mismos traspasaron. Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús -pero secretamente, por temor a los judíos- pidió autorización a Pilato para retirar el cuerpo de Jesús. Pilato se la concedió, y él fue a retirarlo. Fue también Nicodemo, el mismo que anteriormente había ido a verlo de noche, y trajo una mezcla de mirra y áloe, que pesaba unos treinta kilos. Tomaron entonces el cuerpo de Jesús y lo envolvieron con vendas, agregándole la mezcla de perfumes, según la costumbre de sepultar que tienen los judíos. En el lugar donde lo crucificaron había una huerta y en ella, una tumba nueva, en la que todavía nadie había sido sepultado. Como era para los judíos el día de la Preparación y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús. Rezar: Padre Nuestro, Ave María y Gloria.Para las oraciones hacer clic aquí.
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JUEVES - 09/04/20 Reflexión San Juan 13,1-15
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«Jesús lava los pies de sus discípulos;
Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, él, que había amado a los suyos que quedaban en el mundo, los amó hasta el fin. Durante la Cena, cuando el demonio ya había inspirado a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarlo, sabiendo Jesús que el Padre había puesto todo en sus manos y que él había venido de Dios y volvía a Dios, se levantó de la mesa, se sacó el manto y tomando una toalla se la ató a la cintura. Luego echó agua en un recipiente y empezó a lavar los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía en la cintura. Cuando se acercó a Simón Pedro, este le dijo: '¿Tú, Señor, me vas a lavar los pies a mí?. Jesús le respondió: 'No puedes comprender ahora lo que estoy haciendo, pero después lo comprenderás'. 'No, le dijo Pedro, ¡tú jamás me lavarás los pies a mí!'. Jesús le respondió: 'Si yo no te lavo, no podrás compartir mi suerte'. 'Entonces, Señor, le dijo Simón Pedro, ¡no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza!. Jesús le dijo: 'El que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque está completamente limpio. Ustedes también están limpios, aunque no todos'. El sabía quién lo iba a entregar, y por eso había dicho: 'No todos ustedes están limpios'. Después de haberles lavado los pies, se puso el manto, volvió a la mesa y les dijo: '¿comprenden lo que acabo de hacer con ustedes? Ustedes me llaman Maestro y Señor; y tienen razón, porque lo soy. Si yo, que soy el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, ustedes también deben lavarse los pies unos a otros. Les he dado el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes. Rezar: Padre Nuestro, Ave María y Gloria.Para las oraciones hacer clic aquí.
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MIÉRCOLES - 08/04/20 Reflexión San Mateo 26,14-25
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«Institución de la Cena del Señor;
Entonces uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes y les dijo: '¿Cuánto me darán si se lo entrego?'. Y resolvieron darle treinta monedas de plata. Desde ese momento, Judas buscaba una ocasión favorable para entregarlo. El primer día de los Acimos, los discípulos fueron a preguntar a Jesús: '¿Dónde quieres que te preparemos la comida pascual?'. El respondió: 'Vayan a la ciudad, a la casa de tal persona, y díganle: 'El Maestro dice: Se acerca mi hora, voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos'. Ellos hicieron como Jesús les había ordenado y prepararon la Pascua. Al atardecer, estaba a la mesa con los Doce y, mientras comían, Jesús les dijo: 'Les aseguro que uno de ustedes me entregará'. Profundamente apenados, ellos empezaron a preguntarle uno por uno: '¿Seré yo, Señor?. El respondió: 'El que acaba de servirse de la misma fuente que yo, ese me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre será entregado: más le valdría no haber nacido!. Judas, el que lo iba a entregar, le preguntó: '¿Seré yo, Maestro?'. 'Tú lo has dicho', le respondió Jesús. Rezar: Padre Nuestro, Ave María y Gloria.Para las oraciones hacer clic aquí.
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MARTES - 07/04/20 Reflexión San Juan 13,21-33, 36-38
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«Jesús anuncia la traición de Judas y la negación de Pedro ;
Después de decir esto, Jesús se estremeció y manifestó claramente: 'Les aseguro que uno de ustedes me entregará'. Los discípulos se miraban unos a otros, no sabiendo a quién se refería. Uno de ellos -el discípulo al que Jesús amaba- estaba reclinado muy cerca de Jesús. Simón Pedro le hizo una seña y le dijo: 'Pregúntale a quién se refiere'. El se reclinó sobre Jesús y le preguntó: 'Señor, ¿quién es?. Jesús le respondió: 'Es aquel al que daré el bocado que voy a mojar en el plato'. Y mojando un bocado, se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote. En cuanto recibió el bocado, Satanás entró en él. Jesús le dijo entonces: 'Realiza pronto lo que tienes que hacer'. Pero ninguno de los comensales comprendió por qué le decía esto. Como Judas estaba encargado de la bolsa común, algunos pensaban que Jesús quería decirle: 'Compra lo que hace falta para la fiesta', o bien que le mandaba dar algo a los pobres. Y en seguida, después de recibir el bocado, Judas salió. Ya era de noche. Después que Judas salió, Jesús dijo: 'Ahora el Hijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en él. Si Dios ha sido glorificado en él, también lo glorificará en sí mismo, y lo hará muy pronto. Hijos míos, ya no estaré mucho tiempo con ustedes. Ustedes me buscarán, pero yo les digo ahora lo mismo que dije a los judíos: 'A donde yo voy, ustedes no pueden venir'. Simón Pedro le dijo: 'Señor, ¿adónde vas?'. Jesús le respondió: 'A donde yo voy, tú no puedes seguirme ahora, pero más adelante me seguirás'. Pedro le preguntó: '¿Por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti'. Jesús le respondió: '¿Darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces'. Rezar: Padre Nuestro, Ave María y Gloria.Para las oraciones hacer clic aquí.
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SÁBADO - 04/04/20 Reflexión San Mateo 21,1-11,Isaías 50,4-7,Filipenses 2,6-11,San Mateo 26,14-27
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«LECTURAS DEL DOMINGO;
EN LA PROCESIÓN DE LAS PALMAS Cuando se acercaron a Jerusalén y llegaron a Betfagé, al monte de los Olivos, Jesús envió a dos discípulos, diciéndoles: 'Vayan al pueblo que está enfrente, e inmediatamente encontrarán un asna atada, junto con su cría. Desátenla y tráiganmelos. Y si alguien les dice algo, respondan: 'El Señor los necesita y los va a devolver en seguida'. Esto sucedió para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta: Digan a la hija de Sión: Mira que tu rey viene hacia ti, humilde y montado sobre un asna, sobre la cría de un animal de carga. Los discípulos fueron e hicieron lo que Jesús les había mandado; trajeron el asna y su cría, pusieron sus mantos sobre ellos y Jesús se montó. Entonces la mayor parte de la gente comenzó a extender sus mantos sobre el camino, y otros cortaban ramas de los árboles y lo cubrían con ellas. La multitud que iba delante de Jesús y la que lo seguía gritaba: '¡Hosana al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosana en las alturas!. Cuando entró en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió, y preguntaban: '¿Quién es este?. Y la gente respondía: 'Es Jesús, el profeta de Nazaret en Galilea'. EN LA IGLESIA El mismo Señor me ha dado una lengua de discípulo, para que yo sepa reconfortar al fatigado con una palabra de aliento. Cada mañana, él despierta mi oído para que yo escuche como un discípulo. El Señor abrió mi oído y yo no me resistí ni me volví atrás. Ofrecí mi espalda a los que me golpeaban y mis mejillas, a los que me arrancaban la barba; no retiré mi rostro cuando me ultrajaban y escupían. Pero el Señor viene en mi ayuda: por eso, no quedé confundido; por eso, endurecí mi rostro como el pedernal, y sé muy bien que no seré defraudado. SEGUNDA LECTURA El, que era de condición divina, no consideró esta igualdad con Dios como algo que debía guardar celosamente: al contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de servidor y haciéndose semejante a los hombres. Y presentándose con aspecto humano, se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y muerte de cruz. Por eso, Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y toda lengua proclame para gloria de Dios Padre: 'Jesucristo es el Señor'. EVANGELIO Entonces uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes y les dijo: '¿Cuánto me darán si se lo entrego?'. Y resolvieron darle treinta monedas de plata. Desde ese momento, Judas buscaba una ocasión favorable para entregarlo. El primer día de los Acimos, los discípulos fueron a preguntar a Jesús: '¿Dónde quieres que te preparemos la comida pascual?. El respondió: 'Vayan a la ciudad, a la casa de tal persona, y díganle: 'El Maestro dice: Se acerca mi hora, voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos'. Ellos hicieron como Jesús les había ordenado y prepararon la Pascua. Al atardecer, estaba a la mesa con los Doce y, mientras comían, Jesús les dijo: 'Les aseguro que uno de ustedes me entregará'. Profundamente apenados, ellos empezaron a preguntarle uno por uno: '¿Seré yo, Señor?. El respondió: 'El que acaba de servirse de la misma fuente que yo, ese me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre será entregado: más le valdría no haber nacido!. Judas, el que lo iba a entregar, le preguntó: '¿Seré yo, Maestro?'. 'Tú lo has dicho', le respondió Jesús. Mientras comían, Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: 'Tomen y coman, esto es mi Cuerpo'. Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó, diciendo: 'Beban todos de ella. Rezar: Padre Nuestro, Ave María y Gloria.Para las oraciones hacer clic aquí.
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SÁBADO - 04/04/20 Reflexión San Juan 11,45-56
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«El complot para matar a Jesús;
Al ver lo que hizo Jesús, muchos de los judíos que habían ido a casa de María creyeron en él. Pero otros fueron a ver a los fariseos y les contaron lo que Jesús había hecho. Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron un Consejo y dijeron: '¿Qué hacemos? Porque este hombre realiza muchos signos. Si lo dejamos seguir así, todos creerán en él, y los romanos vendrán y destruirán nuestro Lugar santo y nuestra nación'. Uno de ellos, llamado Caifás, que era Sumo Sacerdote ese año, les dijo: 'Ustedes no comprenden nada. ¿No les parece preferible que un solo hombre muera por el pueblo y no que perezca la nación entera?. No dijo eso por sí mismo, sino que profetizó como Sumo Sacerdote que Jesús iba a morir por la nación, y no solamente por la nación, sino también para congregar en la unidad a los hijos de Dios que estaban dispersos. A partir de ese día, resolvieron que debían matar a Jesús. Por eso él no se mostraba más en público entre los judíos, sino que fue a una región próxima al desierto, a una ciudad llamada Efraím, y allí permaneció con sus discípulos. Como se acercaba la Pascua de los judíos, mucha gente de la región había subido a Jerusalén para purificarse. Buscaban a Jesús y se decían unos a otros en el Templo: '¿Qué les parece, vendrá a la fiesta o no?. Rezar: Padre Nuestro, Ave María y Gloria.Para las oraciones hacer clic aquí.
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VIERNES - 03/04/20 Reflexión San Juan 10,31-42
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«Obras del Padre;
Los judíos tomaron piedras para apedrearlo. Entonces Jesús dijo: 'Les hice ver muchas obras buenas que vienen del Padre; ¿Por cuál de ellas me quieren apedrear?. Los judíos le respondieron: 'No queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino porque blasfemas, ya que, siendo hombre, te haces Dios'. Jesús les respondió: '¿No está escrito en la Ley: Yo dije: Ustedes son dioses? Si la Ley llama dioses a los que Dios dirigió su Palabra —y la Escritura no puede ser anulada—. ¿Cómo dicen: 'Tú blasfemas', a quien el Padre santificó y envió al mundo, porque dijo: 'Yo soy Hijo de Dios'? Si no hago las obras de mi Padre, no me crean; pero si las hago, crean en las obras, aunque no me crean a mí. Así reconocerán y sabrán que el Padre está en mí y yo en el Padre'. Ellos intentaron nuevamente detenerlo, pero él se les escapó de las manos. Jesús volvió a ir al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan había bautizado, y se quedó allí. Muchos fueron a verlo, y la gente decía: 'Juan no ha hecho ningún signo, pero todo lo que dijo de este hombre era verdad'. Y en ese lugar muchos creyeron en él. Rezar: Padre Nuestro, Ave María y Gloria.Para las oraciones hacer clic aquí.
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JUEVES - 02/04/20 Reflexión San Juan 8,51-59
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«Yo Soy;
Les aseguro que el que es fiel a mi palabra, no morirá jamás'. Los judíos le dijeron: 'Ahora sí estamos seguros de que estás endemoniado. Abraham murió, los profetas también, y tú dices: 'El que es fiel a mi palabra, no morirá jamás'. ¿Acaso eres más grande que nuestro padre Abraham, el cual murió? Los profetas también murieron. ¿Quién pretendes ser tú?. Jesús respondió: 'Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. Es mi Padre el que me glorifica, el mismo al que ustedes llaman 'nuestro Dios', y al que, sin embargo, no conocen. Yo lo conozco y si dijera: 'No lo conozco', sería, como ustedes, un mentiroso. Pero yo lo conozco y soy fiel a su palabra. Abraham, el padre de ustedes, se estremeció de gozo, esperando ver mi Día: lo vio y se llenó de alegría'. Los judíos le dijeron: 'Todavía no tienes cincuenta años ¿y has visto a Abraham?. Jesús respondió: 'Les aseguro que desde antes que naciera Abraham, Yo Soy'. Entonces tomaron piedras para apedrearlo, pero Jesús se escondió y salió del Templo. Rezar: Padre Nuestro, Ave María y Gloria.Para las oraciones hacer clic aquí.
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MIÉRCOLES - 01/04/20 Reflexión San Juan 8,31-42
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«La verdad os hará libres;
Jesús dijo a aquellos judíos que habían creído en él: 'Si ustedes permanecen fieles a mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos: conocerán la verdad y la verdad los hará libres'. Ellos le respondieron: 'Somos descendientes de Abraham y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo puedes decir entonces: 'Ustedes serán libres'?. Jesús les respondió: 'Les aseguro que todo el que peca es esclavo del pecado. El esclavo no permanece para siempre en la casa; el hijo, en cambio, permanece para siempre. Por eso, si el Hijo los libera, ustedes serán realmente libres. Yo sé que ustedes son descendientes de Abraham, pero tratan de matarme porque mi palabra no penetra en ustedes. Yo digo lo que he visto junto a mi Padre, y ustedes hacen lo que han aprendido de su padre'. Ellos le replicaron: 'Nuestro padre es Abraham'. Y Jesús les dijo: 'Si ustedes fueran hijos de Abraham obrarían como él. Pero ahora quieren matarme a mí, al hombre que les dice la verdad que ha oído de Dios. Abraham no hizo eso. Pero ustedes obran como su padre'. Ellos le dijeron: 'Nosotros no hemos nacido de la prostitución; tenemos un solo Padre, que es Dios'. Jesús prosiguió: 'Si Dios fuera su Padre, ustedes me amarían, porque yo he salido de Dios y vengo de él. No he venido por mí mismo, sino que él me envió'. Rezar: Padre Nuestro, Ave María y Gloria.Para las oraciones hacer clic aquí.
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