Las personas se acostumbran a los inicios, sin embargo, pocos logran llegar a la meta, ése propósito que Dios tiene para sus vidas, el terminar, y eso requiere un proceso.
Es importante trabajar arduamente, no dejarse desviar, debes estar enfocado para terminar glorificando a Dios en todas las áreas de tu vida, si no se glorifica, siempre estarás empezando, pidiendo perdón y arrepentido, no se trata de empezar, sino de sostener una constancia, permanecer y terminar.