«A lo largo de este mensaje podrás comprender cuán cerca estamos de poder ver a Jesús. A través de esta Palabra conocerás detalles para que puedas ver al Señor Jesús con tus propios ojos.
Este mensaje está dirigido a aquellos que lloran, a creyentes que tienen serios problemas, dificultades, lamento, aflicción y dolor en su corazón por aquellas vicisitudes y situaciones penosas que viven en su vida cristiana cotidiana.
Esta Palabra también está dirigida a aquellos que están en angustia, que viven en zozobra, que están atribulados y atormentados por situaciones adversas que les sobreviene cada día, en la medida que van avanzando en su caminar en el Señor y buscan de Jesucristo.
Puedes haber perdido la esperanza, tener temor, desasosiego, desilusión, o tal vez hasta pensaste en apartarte del camino de Dios en Cristo Jesús. Mas esta Palabra te fortalecerá, porque está escrito que mientras no veamos al Señor Jesús, estaremos en esta tierra con muchos problemas, dificultades y tribulaciones, y verdaderamente lloramos y gemimos; mientras no lo veamos, hay dolor y tristeza. Pero no estamos solos, está el Espíritu Santo, el Consolador, para consolarnos en nuestras tribulaciones, en nuestras dificultades, en nuestros lamentos y en nuestras aflicciones. Mientras el Señor viene, mientras esperamos ese momento glorioso en el cual veremos a Jesús, el Espíritu Santo nos ayuda a seguir adelante, Él nos consuela y nos fortalece.
Ahora es tiempo de prepararse, tiempo de humillarse delante de Él y dar muerte en la cruz del Calvario a todo aquello que heredamos de la naturaleza caída de Adán, tiempo de aborrecer las obras de la carne que hay en nuestra vida del alma para así alcanzar Vida Eterna.
Para poder ver a Jesús tenemos que subir a la Jerusalem celestial, a la Ciudad del Dios Vivo donde está Dios el Juez de todos, donde está Jesús el Mediador del Nuevo Pacto. Y en la Jerusalem celestial poder participar y adorar; porque el Padre busca adoradores en espíritu y en verdad.
Por el espíritu regenerado en cada uno, podemos subir a adorar en “LA FIESTA DE LA PASCUA”, que es el Señor que fue sacrificado por todos nosotros. Esa Fiesta es celebrada llevando la cruz cada día para circuncidar el corazón: la cruz espiritual, la muerte a la carne, la crucifixión de la carne que tenemos en el corazón. De esa manera el Señor quiere que subamos a adorar a Jerusalem, porque solamente participando de la “FIESTA DE LA PASCUA” vamos a poder ver a Jesús
El día que veamos a Jesús, ya no tendremos un cuerpo mortal de carne y sangre que se envejece, que se debilita y se enferma; estaremos revestidos de la Gloria del Dios de Israel, estaremos en cuerpo glorificado. Aquel día nuestra tristeza se convertirá en gozo, y cuando lo veamos, ya no nos acordaremos de nada: ni del dolor, ni de la angustia, ni de la tristeza, ni del lamento, ni del llanto; seremos la nueva creación conforme Cristo Jesús, en su Presencia».
Pr. Ricardo Claure Peñaloza
PARA QUE SU IGLESIA SE PREPARE… PARA TESTIMONIO A TODAS LAS NACIONES
A través de este mensaje de Esperanza, podrás comprender que para ver a Jesús de Nazareth necesitas reconocer y hacer morir en la cruz del Calvario a toda esa vieja naturaleza que heredaste desde hace siglos atrás con la caída de Adán en el principio.
La Segunda Venida del Mesías se acerca, está a las puertas. Él anhela que tú puedas encontrarte con Él en las nubes, que lo veas aquel día glorioso en el cual tu tristeza se convertirá en gozo.
Dispón tu corazón y todo tu ser para recibir esta Palabra que fortalecerá tu vida y te preparará para tu encuentro con Él muy pronto.
Que Dios en Cristo Jesús te bendiga.