En determinados momentos de prueba y dificultad hemos reconocido la Fortaleza de Dios. Sin embargo, habiendo reconocido esa Fortaleza de igual manera caímos enfermos de muerte, enfermos de muerte espiritual; y no pudimos levantarnos, porque nos hemos estado ocupando de la carne, apartados de la Presencia de Dios.
Una enfermedad terrible que se manifiesta de diferentes maneras: depresión, insatisfacción con la vida, molestia, ira, enojo, maledicencia, blasfemias contra Dios, blasfemias contra tus semejantes, adulterio, fornicación, lascivia, lujuria, deseo de los ojos, pornografía, mentira, engaño, detracción, idolatría, paganismo, hechicerías. Así como, envidias en tu mismo hogar, problemas conyugales, problemas con los hijos, problemas con los padres.
¿Y qué es lo que el Señor te está diciendo?
Ordena tu casa, —ordena tu hogar— porque morirás, y no vivirás. (2Reyes 20:1)
Mas el Señor nos prometió añadirnos vida, no muerte, sino vida en abundancia.
Y este mensaje de nuestro amado Pastor Ricardo Claure Peñaloza, como vocero de Dios, tiene una enseñanza espiritual preciosa para con nosotros, para con nuestras vidas: ¡No más muerte espiritual! ¡No más enfermedad de muerte en el alma! ¡No más tormento del alma! ¡No más aflicción del alma! ¡No más dolor! Solo reconocer que hemos caído, que hemos estado enfermos, tal vez hace mucho tiempo ya, que nuestra casa ha estado desordenada, y hemos traído muerte a nuestro espíritu, a nuestra alma, e inclusive a nuestro cuerpo; y que de seguir en esa condición vamos a morir y no vamos a vivir.
Él quiere sanar nuestras almas, Él quiere sanar nuestras heridas, Él quiere sanar nuestras llagas, Él quiere sanar nuestras almas de la enfermedad de muerte, Él quiere sanar nuestro ser. Pero antes quiere que volvamos nuestro rostro a Él, quiere escuchar nuestra oración, quiere ver nuestras lágrimas, quiere escuchar nuestro lamento con quebrantamiento del Espíritu Santo y convicción de pecado. Por Amor quiere amparar nuestras vidas, amparar nuestros hogares y cumplir sus promesas, para luego decirnos:
¡He aquí que yo te sano! (2Reyes 20:5)
PARA QUE SU IGLESIA SE PREPARE… PARA TESTIMONIO A TODAS LAS NACIONES
PRÓLOGO
En las páginas de este mensaje tú podrás encontrar una ministración llena del Amor y el Poder de nuestro Amado Dios de Nazareth, que se derramó sobre vidas llenas de pecado que han estado viviendo una vida anímica, una vida del alma, una vida conforme a la carne, sin percibir la voz de Dios, de tal modo que han traído muerte espiritual a sus vidas.
Y fue así, todos reunidos en su Presencia, clamábamos al Señor, siguiendo la oración guiada por nuestro amado Pastor Ricardo Claure P.:
“… Señor, Poderoso Salvador, Dios del cielo y de la tierra, reconozco que mi hogar está desordenado, mi familia anda desordenada. Señor, reconozco que mi enfermedad trae muerte, muerte a mi vida, muerte Señor, muerte espiritual. ¡Yo quiero vivir!, ¡yo quiero vivir!, ¡yo quiero vivir Señor!, vuelvo mi rostro ahora, vuelvo mi rostro a la pared en mi casa, en mi interior, que me separa de Ti, quiero ver la pared, la pared de pecado que me separa de Ti Señor.
Dios del cielo, quiero llorar, con gran lloro, viendo el pecado, cada uno de mis pecados que me separan de Ti. Señor, Dios del cielo, enséñame, hazme llorar, enséñame a llorar, a quebrantarme delante de Ti, con tu Espíritu Santo...”
Que Dios en Cristo Jesús ilumine tu vida a través de este mensaje y te prepares a tiempo para ser tenido por digno de alcanzar la salvación y vida eterna.