«El Señor Jesús quiere glorificarse en tu vida a través de esta Palabra. Me refiero a ti, cristiano, a ti que te dices ser seguidor de Cristo, y también a ti que no eres cristiano, este mensaje va a transformar tu vida.
38 Oísteis que fue dicho —dijo el Señor—: Ojo por ojo, y diente por diente.
Muchos, habiendo conocido al Dios Todopoderoso, llevan su “vida cristiana” acostumbrados a dar ojo por ojo, diente por diente, vida por vida, herida por herida, chisme por chisme, murmuración por murmuración, quemadura por quemadura. Si tú has estado actuando de esta forma, esta Palabra es para ti. El Espíritu Santo de Dios entrará en tu interior y va a empezar a redargüirte, va a empezar a mostrarte que tú en este tiempo has estado dando ojo por ojo, diente por diente.
¿Cuántas veces has estado con deseos de venganza? ¿Cuántas veces has estado pagando amargura por amargura, rencor por rencor, resentimiento por resentimiento, falta de perdón por falta de perdón, odio por odio, aborrecimiento por aborrecimiento, violencia por violencia, ira por ira? ¿Recuerdas tu pasado? ¿Recuerdas las cosas malas que te han hecho con venganza, con zozobra, con ira en tu interior?
¿Cuántas veces has estado resistiendo al que es malo? En vez de dar amor, has estado resistiendo al que es malo, has estado portándote mal contra la persona que te ha hecho daño.
El Señor revelará tus sentimientos malos a través de esta Palabra. Tal vez sientes que tu esposo es malo, tu esposa es mala, tu papá, o tu mamá, o tus hijos, o tus familiares son malos, tienes parientes que son malos y te han hecho daño. Y tú en este tiempo en vez de dar amor has estado obrando conforme al ojo por ojo, diente por diente, odio por odio, rencor por rencor, amargura por amargura, ira por ira, violencia por violencia, enemistad por enemistad, pelea por pelea, contienda por contienda.
Tal vez en tu oficina, en tu negocio, en el lugar donde trabajas, estás con problemas, porque hay personas que te hacen daño, hay personas que te lastiman; y tú en vez de actuar de otra forma —conforme a la Palabra de Dios, conforme al Evangelio de nuestro Señor Jesucristo—, estás resistiéndote, estás portándote mal, no estás dando testimonio de tu vida.
Al que hay que resistir es al diablo, no a las personas.
A quien te aborrece tienes que darle todo de ti, tienes que hacer bien; tienes que orar por los que te persiguen en la oficina, en el trabajo, en la labor ministerial.
Y también esta Palabra va dirigida a pastores, a siervos de Jesucristo que reciben vituperio, persecución verbal de todo lugar de un modo u otro. Tienen que orar por esas personas de las cuales está saliendo maldad, porque deben discernir que hay espíritus inmundos obrando en esas pobres vidas llenas de amargura, rencor, resentimiento, odio, ira, venganza, violencia, recuerdos recurrentes, etc.
Si estás en perfección vas a poder amar a tus enemigos».
Pr. Ricardo Claure Peñaloza
PARA QUE SU IGLESIA SE PREPARE… PARA TESTIMINIO A LAS NACIONES
«Jesús en el verso 48 dice: “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mateo 5:48). ¿Cuándo empieza la perfección en el cristiano? Cuando empieza a vivir esta Palabra, cuando desecha la idea del ojo por ojo y diente por diente, cuando deja de resistir al malo, cuando vuelve la mejilla izquierda a aquel que le ha herido en la mejilla derecha, y a aquel que le ha vuelto a herir inclusive en la mejilla izquierda, le da la mejilla derecha. Aquel que está en perfección ama a su enemigo, bendice a los que le maldicen; a los que hablan mal de él, bendice de corazón».