Te pienso todo el tiempo, y es inevitable. Cada instante,
cada latido, cada suspiro, mi mente vuela hacia ti como un ave en busca de su
nido. Es curioso cómo tus recuerdos han tejido un hilo invisible que me ata a
ti, como si fueras la melodía que no puedo dejar de tararear, la poesía que
resuena en mi ser, la luz que ilumina mi camino.