En este episodio hablo desde un lugar muy honesto la fe, la tradición y lo que pasa en los ranchos cuando algo no gusta y, en lugar de hablarse con respeto, se convierte en chisme y juicio en grupo.
Uso como ejemplo una fiesta del Santo Niño de Atocha, donde después de la misa hubo música, baile y alegría, y cómo eso despertó críticas, señalamientos y comentarios que terminaron lastimando más de lo que ayudaron. No para defender lo bueno ni justificar lo que se ve mal, sino para cuestionarnos algo más profundo:
¿en qué momento la costumbre pesa más que el respeto?
No hablo como experta ni como santa. Hablo como alguien que es católica a su manera, que no lo sabe todo, que no va a misa todos los domingos, pero que cree en Dios, en la intención sincera y en tratar a la gente con humanidad.
Este episodio no es para ganar una discusión.
Es para pensar.
Para recordar que criticar es fácil, pero respetar… eso sí es de gente grande.