Y al salmo todos respondemos: "Cuando soy buena, soy muy buena, pero cuando soy mala soy aún mejor!". Mae West en 'She done him wrong'
Si pensaban que los tiempos de antaño eran mucho más "sanos" que el presente, piénsenlo de nuevo. En el año 1929, un Hollywood sacudido por escándalos se ve obligado a ceder y bajar forzosamente el tono de sus producciones ante la presión de algunos medios, la iglesia católica y los políticos conservadores de entonces. No sin antes dar un último coletazo con obras que traspasaron el nivel de decencia y buen gusto hasta bien entrado el año 1934, proveyendo a unas masas literalmente hambrientas del escapismo que ansiaban y solo podían encontrar en la gran pantalla. Ejemplo de las salaces insinuaciones (unas más directas que otras) que se impregnaron en estas obras fueron desnudos breves y esporádicos, flirteos sexuales, homosexualismo, racismo, abusos físicos y sexuales, feminicidio, consumo de sustancias ilícitas, y lenguaje soez.
Repasaremos algunas de nuestras obras favoritas de este periodo irrepetible:
Freaks ('La parada de los monstruos', 'Fenómenos') de Tod Browning, 1932
Island of Lost Souls ('La isla de las almas perdidas') de Erle C. Kenton, 1932
The Most Dangerous Game ('El malvado Zaroff') de Ernest B. Schoedsack e Irving Pichel, 1932
I am a Fugitive from a Chain Gang ('Soy un fugitivo') de Mervyn Leroy, 1932
King Kong, de Ernest B. Shoedsack y Merian C. Cooper, 1933
Baby Face, de Alfred E. Green, 1933No olviden seguirnos en instagram: @ritos.cinefilos
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