Nuestros aventureros iniciaron el viaje hacia Alinda, la ciudad de los corceles. A mitad de camino, se detuvieron en un pequeño pueblo, donde fueron advertidos de recientes ataques provocados por insectos gigantes con forma de hormiga. Aelius y Serapio, en un intento de tenderle una broma a Callisto, desataron el enojo de la druida, llevándola a alejarse un poco del grupo. Con el grupo tenso y un largo camino por delantes, ¿las colinas permanecerán tan aburridas como aparentan?