Análisis exhaustivo sobre la relación intrínseca entre la arquitectura románica y la liturgia cristiana en la Península Ibérica durante los siglos XI al XIII. Se explica que los templos, influenciados por la Reconquista, las reformas monásticas (Cluny) y las rutas de peregrinación (Camino de Santiago), estaban diseñados funcionalmente para articular el culto, la jerarquía social y la veneración de reliquias. Los documentos contrastan la rica materialidad original (templos totalmente policromados, con mobiliario efímero y coros internos) con su estado actual (piedra vista y pérdida de contexto ritual), analizando los ritos coexistentes, como el rito hispano-mozárabe y el romano. Finalmente, se presentan fichas de estudio de casos específicos (Santiago, San Isidoro, Taüll, Frómista) para ilustrar cómo el simbolismo teológico se manifestaba en cada elemento constructivo, desde la planta hasta los capiteles.