En un contrato renunciamos a algo para escoger otra cosa. Al recibir a Cristo estamos renunciando a ser esclavos y sublevados al pecado y escogemos vivir en libertad.
En un contrato renunciamos a algo para escoger otra cosa. Al recibir a Cristo estamos renunciando a ser esclavos y sublevados al pecado y escogemos vivir en libertad.