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Hay conversaciones que incomodan, pero definen el liderazgo real. En este episodio de Tatxe abordamos una de las más críticas: cómo comunicar decisiones difíciles, especialmente un despido, sin perder de vista la dignidad de las personas.
Seguimos hablando de cultura, propósito y liderazgo consciente, pero en la práctica muchas organizaciones operan desde lógicas deshumanizadas. La incoherencia no está en el discurso, sino en la ejecución. Y es ahí donde se rompe la confianza.
Una idea clave: despedir no empieza cuando lo comunicas, sino mucho antes. Empieza en cómo contratas, en las expectativas que defines y en el acompañamiento que haces. Cuando esto falla, el final suele ser más duro de lo necesario.
Gestionar no es liderar. Gestionar es cumplir procesos. Liderar es hacerse cargo del impacto humano de las decisiones. Y comunicar un despido es, probablemente, uno de los momentos donde esa diferencia se hace más evidente.
El mensaje es claro: menos discurso y más coherencia. Si las personas importan, se nota en los momentos difíciles. Porque al final, no es solo qué decides, sino cómo lo haces. Y ese “cómo” es lo que construye —o destruye— cultura, confianza y reputación.
Hoy, con todos nosotros, Rosario Santa María.
¿Hablamos? https://tatxe.org/contactar
Colaborar: https://buy.stripe.com/bIYbLr83U1Sv2w88wx
By Jose SalgadoHay conversaciones que incomodan, pero definen el liderazgo real. En este episodio de Tatxe abordamos una de las más críticas: cómo comunicar decisiones difíciles, especialmente un despido, sin perder de vista la dignidad de las personas.
Seguimos hablando de cultura, propósito y liderazgo consciente, pero en la práctica muchas organizaciones operan desde lógicas deshumanizadas. La incoherencia no está en el discurso, sino en la ejecución. Y es ahí donde se rompe la confianza.
Una idea clave: despedir no empieza cuando lo comunicas, sino mucho antes. Empieza en cómo contratas, en las expectativas que defines y en el acompañamiento que haces. Cuando esto falla, el final suele ser más duro de lo necesario.
Gestionar no es liderar. Gestionar es cumplir procesos. Liderar es hacerse cargo del impacto humano de las decisiones. Y comunicar un despido es, probablemente, uno de los momentos donde esa diferencia se hace más evidente.
El mensaje es claro: menos discurso y más coherencia. Si las personas importan, se nota en los momentos difíciles. Porque al final, no es solo qué decides, sino cómo lo haces. Y ese “cómo” es lo que construye —o destruye— cultura, confianza y reputación.
Hoy, con todos nosotros, Rosario Santa María.
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