Más de la mitad de los hogares españoles recibe más del Estado de lo que aporta en impuestos. Esta es la principal conclusión del décimo informe del observatorio de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA) sobre el reparto de los impuestos y las prestaciones monetarias y en especie en los hogares.
Según el estudio, este 50,6% de los hogares son beneficiarios netos, mientras que el 49% restante son contribuyentes netos, es decir, aportan más de lo que reciben.
El análisis de FEDEA tiene en cuenta prestaciones como las pensiones, los subsidios por desempleo, la invalidez, las ayudas al estudio o a la vivienda. Por el lado de los impuestos, se computan el IRPF, el impuesto de sociedades, el de patrimonio, el IBI y los impuestos especiales sobre el tabaco, el alcohol o los hidrocarburos, entre otros.
Esta realidad, sin embargo, no es nueva. Así lo ha explicado Jorge Onrubia, investigador de FEDEA y uno de los autores del estudio, en una entrevista con Pilar García de la Granja en 'Mediodía COPE'. Según Onrubia, este patrón se ha mantenido constante durante los diez años que se ha realizado el informe, que abarca el periodo de 2013 a 2023.
El sistema fiscal muestra un comportamiento progresivo, ya que los hogares con menos ingresos son los que presentan un saldo más favorable. En concreto, el 60% de los hogares con menor renta (agrupados en los tres primeros quintiles) son beneficiarios netos del sistema, aunque el saldo positivo se va reduciendo a medida que aumenta la renta.
"Esto está reflejando un comportamiento progresivo del sistema", ha señalado el investigador, quien aclara que este es un resultado "en media", por lo que puede haber casos individuales con saldo negativo en todos los tramos.
A pesar de la progresividad, el sistema presenta debilidades, como la falta de movilidad social. A preguntas de la periodista Pilar García de la Granja, Onrubia ha admitido que es un fenómeno que han detectado en otros trabajos.
"Hay una cierta reducción de esa movilidad social. La sociedad en general española ha perdido movilidad. Tengo gente muy anclada en estos primeros quintiles que les cuesta salir de ahí", ha afirmado.
El informe también permite identificar el umbral en el que un hogar pasa a ser aportante neto. Según Onrubia, el salto se produce al entrar en el cuarto quintil de renta, lo que equivale a unos ingresos brutos de en torno a 54.000 euros.
A partir de esa cifra, y hasta los 83.000 euros, se podría hablar de una clase media que ya contribuye más de lo que recibe y que, según un reciente informe de la OCDE, es la más "asfixiada" por la presión fiscal en España.