El último episodio de racismo en el fútbol, con el jugador del Real Madrid Vinicius como protagonista, ha vuelto a poner el foco sobre la normativa existente para combatir esta lacra. Para analizar la base legal en España y en las competiciones europeas, 'La Linterna' con Ángel Expósito ha contado con la abogada experta en derecho deportivo, Montse Díaz Marí.
La letrada ha explicado que, al tratarse de un incidente entre jugadores y no con el público, no se aplica la ley española, sino el reglamento de la UEFA. Tras el suceso, la UEFA ha abierto una investigación y ha designado a un inspector para revisar el caso, siendo la prueba la clave de todo el proceso.
Díaz Marí ha apuntado que el inspector debe revisar vídeos, audios y tomar declaraciones. En este sentido, y como una de las claves del caso Prestianni, ha afirmado que "en el caso de Vinicius, las declaraciones de otros jugadores quizá tengan la suficiente entidad para imponer sanción", ya que el reglamento de la UEFA aplica un "estándar de prueba razonable", un concepto "muy ambiguo" pero que da bastante amplitud a lo que se considera prueba.
En España, los hechos que ocurren en competiciones de ámbito estatal se rigen por la Ley 19/2007 contra la violencia y el racismo en el deporte. Esta normativa contiene un régimen disciplinario específico que permite sancionar no solo a deportistas, sino también a espectadores. Si la conducta reviste de gravedad, también podría ser constitutiva de delito.
La ley también contempla la responsabilidad de los clubes por los actos racistas que se producen en los aledaños del estadio, aunque el término 'aledaños' queda a discreción. Además, el club puede ser sancionado por romper el orden y la seguridad en su estadio con multas económicas, con el cierre parcial de la grada o con partidos a puerta cerrada.
Este tipo de comportamientos no son nuevos y son una lacra que el fútbol arrastra desde hace décadas. En 1993, el portero del Rayo, Wilfred, llegó a asumir los insultos "como algo normal, porque soy moreno". Otros guardametas como Carlos Kameni también sufrieron durante años gestos racistas en el césped.
El camerunés reconoció que su peor momento lo vivió en Zaragoza, donde el propio árbitro le preguntó si quería parar el partido. Kameni llegó a pensar que "es una lucha perdida" y dejó una dura reflexión sobre el impacto que pueden tener estos ataques.
En 2006, el delantero del Barcelona, Samuel Eto'o, decidió marcharse del césped de La Romareda tras escuchar graves insultos. Aunque finalmente regresó al campo, años después recordaba la buena actuación del colegiado: "El árbitro aquí fue impresionante, porque él vino y me dijo, Samuel, yo paro el partido, si no aguantas, yo paro el partido".
También es recordada la reacción de Dani Alves en el campo del Villarreal, cuando le lanzaron un plátano y respondió comiéndoselo. El jugador brasileño definió la lucha contra el racismo como "una guerra perdida" si no se toman "medidas un poco más drásticas".
Para Montse Díaz Marí, más allá de la regulación, el problema es de base. La abogada cree que, aunque la estructura legal existe, "el problema es la educación". Señaló que estas conductas también se dan en partidos de niños, como el caso de un joven de 21 años cuyo partido fue suspendido por insultos racistas desde la grada, y donde los Mossos d'Esquadra presentaron denuncia por delito de odio.
La experta concluye que la normativa española es robusta y poco más se puede regular, pero la clave está en la aplicación y, sobre todo, en la educación desde la base. Una reflexión que subraya que solo cuando el talento sea la única noticia, y no el color de la piel, el fútbol estará a la altura de lo que representa.