El régimen iraní se encuentra en una situación vulnerable, pero ello no significa que vaya a caer muy pronto”. Así de contundente se ha mostrado el analista político Daniel Bashandeh, experto en Irán y Oriente Medio, durante una entrevista con Jorge Bustos en el programa 'Herrera en COPE'. Bashandeh subraya que, a pesar de la creciente presión interna, el sistema aún conserva importantes pilares de poder.
El principal sostén del régimen es la lealtad de las fuerzas revolucionarias”, que “defienden un ideal” y una “ideología política” concreta: el islam político revolucionario”. Según Bashandeh, estas guardias, leales al líder supremo, son la clave de la supervivencia del sistema, que “ha gobernado para una minoría”. La ausencia de “fisuras dentro del régimen” y un fuerte poder de represión impiden por ahora un colapso.
Las manifestaciones en Irán son cada vez más grandes y violentas”, ya que “la República Islámica no ha sabido canalizar estas demandas a lo largo de las décadas”. El analista explica que, aunque nacieron por motivos económicos debido a una “crisis inflacionaria salvaje”, se han sumado otros malestares como “la demanda de libertad de los universitarios y el empuje de las mujeres contra el machismo estructural”.
Esta confluencia de descontentos, sin embargo, choca con un problema fundamental: la falta de una oposición organizada y un liderazgo claro. Bashandeh recuerda que la propia constitución de la República Islámica se diseñó para que “no hubiera una oposición alternativa al status quo”, lo que explica la espontaneidad de las movilizaciones, pues, como afirma el analista, “la gente sale movida por, básicamente, la desesperanza”.
La falta de organización es una consecuencia directa del riesgo extremo que supone. “¿Cómo vas a poder organizarte dentro de un sistema en la que, bueno, es que te juegas la vida?”, reflexiona el experto. A pesar de todo, destaca que “la sociedad civil iraní es una sociedad muy movilizada, preparada y educada”, que además se mantiene “conectada con el mundo” pese a las restricciones.
En el plano geopolítico, Bashandeh sitúa las acciones de Estados Unidos e Israel como parte de una “competición por el poder político regional”. El asesinato del general Qasem Soleimani, arquitecto del “eje de la resistencia”, por orden de Donald Trump marcó un punto de inflexión que inició la caída del poder de Irán en la región, dejando al régimen “muy vulnerable internamente”.
Sobre el futuro, el analista cree que Donald Trump podría buscar “garantizar una estabilidad que él pueda tutelar”, similar al precedente de Venezuela, aunque “juega con la incertidumbre”. Un dato clave es que, tras acciones militares estadounidenses como el bombardeo de instalaciones nucleares, “no ha habido una respuesta contundente de Irán”, lo que sugiere cierto temor en el régimen. Trump parece querer evitar una intervención directa que provoque una “bunkerización” o cohesión de las fuerzas iraníes.
Finalmente, sobre la figura del príncipe exiliado, Reza Pahlavi, Bashandeh señala que su notoriedad responde a la falta de una oposición organizada, lo que potencia los “personalismos políticos”. Aunque Pahlavi apela a una “iranidad” y una herencia persa frente al islam político, “carece de un apoyo dentro de Irán” y no parece tener diálogo con sectores clave como las fuerzas armadas”. Además, su posible vinculación con Estados Unidos o Israel “va a ser visto de manera negativa”, concluye.