Una mezcla de alegría e incertidumbre define el sentir de los más de 1.700 venezolanos que residen en Extremadura ante los recientes acontecimientos en su país. Para muchos es el anhelo de que sea, por fin, el principio del fin del régimen chavista. Sin embargo, la euforia inicial ha dado paso a la cautela. Eduardo Colmenárez, comunicador social y abogado jubilado afincado en Badajoz, lo describe como "un cruce de sentimientos" mientras la comunidad venezolana sigue de cerca un proceso de cambio que se antoja complejo.
La historia de Eduardo Colmenárez está ligada al exilio. Nacido en Madrid por casualidad durante el exilio de su padre en los años 50 por la dictadura de Pérez Jiménez, ahora vive la misma situación a la inversa. "Ahora estoy yo fuera de mi país por un problema realmente muy complicado", lamenta. Forma parte de los casi nueve millones de personas que, según sus cifras, han protagonizado un "exilio forzado". A pesar de su formación y experiencia, su edad le dificulta encontrar trabajo, por lo que sobrevive gracias a la música.
Como jubilado y pensionista en Venezuela, Colmenárez denuncia una situación dramática, ya que el Gobierno le ha retirado sus ingresos por considerarlo un "apátrida". "Con esas dos pensiones, yo, pues, podía comprar un cartón de huevos", afirma, una cruda realidad para quien ha trabajado desde los 17 años y ahora no tiene "ni siquiera cómo comprar medicinas o alimentos".
Su preocupación se extiende a su familia, en especial a su hija, que reside en el país caribeno. Aunque ha podido hablar con ella y constata que hay "calma en el país", también percibe que la gente está "temerosa de que pueda pasar algo" y permanece "un poco recogida en sus casas" ante un futuro incierto.
Colmenárez pide calma a los venezolanos en el exterior, advirtiendo que Venezuela no va a cambiar de un momento a otro. La razón, explica, es que "todo el poder está en manos de los chavistas", desde las gobernaciones hasta los poderes del Estado. Advierte también sobre la amenaza de los "colectivos chavistas" armados, aunque espera que se logre una "transición pacífica".
En su análisis, Colmenárez sostiene que el chavismo perdió las últimas elecciones y que "Edmundo González Urrutia fue el presidente electo", hecho que, según él, se demostró cuando el equipo de María Corina Machado publicó las actas electorales en internet. Achaca la situación actual a un "grave error que se cometió" cuando la oposición no se presentó a unas elecciones legislativas, permitiendo que el chavismo copara la Asamblea Nacional y, desde allí, nombrara a todos los poderes públicos.
A pesar de la incertidumbre, la esperanza reside en que Venezuela pueda encontrar su propio camino, similar a la transición española, "sin necesidad de enfrentarse unos con contra otros, sino construyendo desde todos para para todos". La comunidad venezolana en Extremadura, agradecida por la acogida, mantiene el anhelo de un desenlace pacífico. Como resume Colmenárez, "todos queremos una paz y una tranquilidad para nuestro país".